La epidemia de carlitis asola Dakar
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Desde que Carlos Sainz llegó al Dakar no hacen más que surgir leyendas urbanas. Que si va como un loco, demasiado rápido. Que si Giniel de Villiers es el mejor de Volkswagen. Que si este año con el motor diésel lo tienen "chupao". El caso es que todos, por un motivo o por otro, hablan del bicampeón del mundo, para bien o para mal... o incluso intentando desestabilizarle. Hay una epidemia de 'carlitis aguda' entre los dakarianos. Y razones no les faltan, ya que el primer año fue el debutante con más victorias, y el pasado el hombre que triunfó en más etapas. Y de nuevo es el rival a batir, a pesar de que el recorrido no le favorece con tantas etapas desérticas.
Lo que nadie se atreve a decir en voz alta, y es una verdad como un templo, es que, gracias a Carlos, el Dakar ha alcanzado una nueva dimensión. La llegada de este mito ha permitido que la repercusión de la prueba haya aumentado, no sólo en España, también en el resto del mundo. Y la proliferación de este tipo de comentarios procedentes de las huestes enemigas no hace más que demostrar el miedo que le tienen. Saben que, de no mediar desgracia, es el máximo favorito, a pesar de que ayer reconociera sinceramente que "el Dakar es la mayor lotería que existe en competición". ¡Suerte!, y que se inmunicen contra la 'carlitis'.




