Del cigarrillo a la medalla de bronce
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Hace veinte años, en los Europeos de Stuttgart 1986, la británica Fatima Whitbread batió el récord mundial de jabalina con 77,44 metros, en la calificación y a las nueve de la mañana. La española participante, de cuyo nombre me acuerdo, pero no voy a desvelar, hizo un pésimo papel, pero lo curioso del caso es que entre tiro y tiro... ¡se echaba un cigarrillo! ¡Cuánto han cambiado las cosas en los lanzamientos femeninos! Ayer, Mercedes Chilla no se echaba cigarrillo alguno, sino que luchaba por las medallas con tanto empeño, que consiguió la de bronce. Mujer, lanzadora y medallista. Tres características que nunca se habían dado juntas en el atletismo español y que ayer Mercedes conjugó a la perfección. Las chicas fuertes reciben apoyo federativo, pero la sociedad española, los padres, los novios, los amigos.. ven aún con recelo, en general, a las chicas que deciden dedicarse a lanzar.
Se confunde a las chicas fuertes con hombretones, cuando no hay tal. Se piensa que las lanzadoras no pueden ser femeninas, que no es bueno para una chica hacer pesas y ponerse fuerte... Falta mucho camino por recorrer. Faltan instalaciones, faltan técnicos y falta paciencia y comprensión para el patito feo del atletismo español. Hasta ahora lo mejor que había hecho una lanzadora era quedar undécima en peso en los Europeos de Split 1990 (Margarita Ramos). Ahora se ha logrado una medalla. Un paso decisivo que puede ayudar mucho a las lanzadoras.




