La chica que quería ser futbolista
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A mí lo que me hubiera gustado es ser futbolista, pero el fútbol femenino en España no le interesa a nadie", me dijo en cierta ocasión Marta Domínguez, hincha del Real Madrid y mejor atleta de la historia, que ayer se puso la mano en el corazón mientras sonaba el himno español en el Ullevi Stadion, tras su triunfo en los 5.000 metros del Europeo. Quizá en ese momento recordaba la complicada operación en el tendón de Aquiles a la que se sometió hace dos años, en Finlandia con el mejor especialista mundial, el doctor Orava. Pocos atletas han conseguido volver a la cima después de una intervención así... pero hablamos de Marta Coraje. Marta, la chica de la cinta rosa que era roja cuando se la regaló su tía y que ha perdido color después de miles de lavados. Marta, la rubia, que no es rubia, sino morena, y que en tiempos experimentaba con diversos tipos de peinados, incluyendo el pelado al cero.
Marta, a la que le chifla la pasta con queso parmesano y aceite del restaurante Ponte Vecchio de Palencia, donde nació hace 30 años y donde vive, que comparte su vida con Diego, profesor de inglés, y que se entrena con Mariano Díez desde que era una niña. Marta, que hace rodajes por la mañana en el Canal de Castilla, y series de pista, musculación y gimnasia por la tarde, en el Campo de la Juventud. En fin, Marta, la doble campeona europea, que ganó en Gotemburgo con mucha más facilidad que hace cuatro años en Múnich. ¡Y pensar que no quería correr! Gracias, Odriozola, por convencerla.




