Yo digo Joaquín Maroto

Ojalá que llueva café en el campo...

Joaquín Maroto
Redacción de AS
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Se venía venir, y nadie le puso remedio. Los sucesos de San Siro, en el partido de Copa de Europa entre el Inter y el Milán, llegan tras una espiral de violencia en casi todos los estadios italianos. La última jornada del Calcio arrojó un balance desolador: seis detenidos y 248 denuncias tras el encuentro entre el Lazio y el Livorno, y un total de 85 policías heridos tras los distintos incidentes registrados en ese partido y en el Palermo-Messina, el Perugia-Ternana y el Cavese-Juve Stabbia. Lo más grave sucedidó otra vez en Roma. Los ultras del Lazio volvieron a exhibir esvásticas y otros símbolos nazis y saludaron la entrada al palco del presidente del club, Claudio Lotito, con gritos de Duce, Duce, en referencia a Mussolini. Por toda esa jarana, el Comité de Disciplina de la Federación Italiana ha multado al Lazio con 25.000 euros, una cantidad ridícula. Por si fuera poco, resulta que uno de sus jugadores-emblema, Di Canio, volvió a saludar brazo en alto a los fanáticos nazis. Di Canio es reincidente porque ya hizo lo mismo el pasado 10 de marzo. 10.000 euros de multa.

Con esos precedentes inmediatos se llegó al partido de San Siro y ayer al de Turín. Silvio Berlusconi, presidente del Gobierno de Italia, ha dado orden a su ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, para que aumente la presión policial. Lo primero que tienen que hacer es evitar que los ultras entren al estadio con bengalas, piedras... y motos. Porque hasta una moto han tirado al campo. ¿Cómo pueden meter una moto al estadio? ¿Cómo pueden subirla hasta el segundo anfiteatro y arrojarla a los de abajo? En los campos no llueve café, pero llueven motos. La Policía no es tonta, dicen, y yo, visto lo visto, tengo mis dudas.

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