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"Cuando pasé el coronavirus me sentí como un apestado"

"Creo que entendí lo que es la soledad: nunca me había pasado algo así", afirma Valentino Rossi sobre la tristeza que sintió durante su cuarentena.

"Cuando pasé el coronavirus me sentí como un apestado"
@ValeYellow46

Este domingo, una vez se apaguen los cinco semáforos rojos de la recta de meta del trazado de Losail, Valentino Rossi comenzará a lomos de la Yamaha YZR-M1 2021 su vigesimosexta temporada en el Mundial (dos en 125cc, dos en 250cc, dos en 500cc y 20 en MotoGP) con la ilusión de hacer realidad el gran sueño que lleva persiguiendo desde hace más de una década: ganar 'la Décima'.

Preguntado por su edad y la diferencia que existe en comparación con el resto de la parrilla de la clase reina, Il Dottore tira de humor en una entrevista en 'La Reppubblica' afirmando que más allá de que necesita un poco más de tiempo para recuperarse de los esfuerzos físicos que realiza en cada prueba para domar la montura nipona, se encuentra en una longevidad perfecta para hacer vibrar a los aficionados cada domingo.

Rossi: "Con la primera dosis de Pfizer no sentí nada"

"Los años te pesan porque te recuperas mucho más lentamente después de las carreras. Eso es todo. Aparte de algunas preocupaciones es una edad hermosa. Estoy en un buen momento, pese a unas cuantas arrugas y tal vez un par de canas. Espero que todo el mundo pueda ser vacunado cuanto antes, especialmente los ancianos, incluyendo a mis padres, que ya empiezan a tener cierta edad. Pero también los niños. Porque esta historia nos está desgastando. Nosotros, en MotoGP, podemos al menos aportar un poco de alegría: somos como el fútbol y la Fórmula 1, un entretenimiento. Cuando la gente me ve, me quieren, porque les he hecho pasar muchos domingos bonitos. Y ahora lo necesitan", declara Rossi.

Precisamente la alegría que transmite a sus seres queridos ha sido uno de los puntos que ha querido destacar el piloto del Petronas SRT, ya que ha reconocido que se sintió solo y como un apestado cuando tuvo que aislarse en su residencia de Urbino tras dar positivo por coronavirus a mediados de octubre del año pasado: "El domingo de Le Mans, volví a Urbino y fui a por una pizza. Me encontré con un chico de Milán que nos conocemos desde hace tiempo. Estaba contento porque en la ciudad era un infierno y acababan de decirle que había dado negativo en un PCR. Ni siquiera recuerdo si lo abracé o le di la mano. Pero dos días más tarde me llamó de que tenía un poco de fiebre. 'Oh no', pensé. Y a los dos días me desperté con un terrible dolor de espalda y fiebre. Mi madre se asustó muchísimo. A pesar de que tuvimos mucho cuidado al dejarme algo de comida, ella también se contagió. Fue difícil porque estuve completamente aislado. Yo, que siempre he sido una persona muy alegre y que parece que atraigo la alegría, me sentí aquellos días como un apestado, una persona diferente. Creo que entendí lo que es la soledad. Nunca me había pasado algo así".

Por último, Valentino celebra el acuerdo que el campeonato ha alcanzado con las autoridades qatarís para vacunarse contra la COVID-19: "Sí, somos unos privilegiados. Sucedió en Qatar, donde estuvimos a principios de mes para unos test, gracias a un acuerdo entre el gobierno local y los responsables del Mundial. Con la primera dosis de Pfizer no sentí nada. La segunda la recibiré también en Doha después de la segunda carrera, a principios de abril. Dicen que para los que han estado infectados puede aparecer alguna pequeña reacción. Pero no me importa, vacunarse es demasiado importante".