FÓRMULA 1

El piloto de un grande que en Red Bull y Renault se comieron

Carlos Sainz, forjado en el kárting y el programa de Red Bull antes de llegar a la F1. Sobrevivió a dos descartes y en McLaren llegó la temporada de su vida.

En su hoja de ruta estaba todo previsto, quizás también el interés de Ferrari. Carlos Sainz, de 25 años, nació con nombre de campeón y creció en Madrid rodeado de motores y trofeos. Un día, después de visitar el paddock del GP de España y saludar a Fernando Alonso, le dijo a su padre que quería ser piloto de Fórmula 1. El bicampeón español le respondió que tendría que trabajar muy duro. Probablemente no le dijo que, en los circuitos de karts donde se forjaría, los rivales le sacudirían más fuerte que al resto por ser el hijo de Carlos Sainz. Tampoco debió decirle que terminaría formándose bajo la exigencia de Helmut Marko, un tipo que pasa revista con todos sus pilotos a las siete de la mañana y acumula diamantes, pero sobre todo descartes.

El piloto, aún Sainz Jr, ganó la Fórmula Renault 2.0 con 16 años, en 2011. Progresó, pero el paso por la GP3 en 2013 no fue satisfactorio. Recaló un año después en las World Series de Renault y para entonces el panorama en Toro Rosso, equipo de F1 al que debía llegar, no desprendía optimismo: Verstappen tendría una plaza segura, sólo quedaba otra. El mensaje del programa energético era claro: si no ganas, estás fuera. Venció el campeonato. En 2015 debutó en la F1 con el segundo equipo de Red Bull y al lado de un proyecto de tirano del automovilismo y su clan familiar.

Red Bull: faltó una oportunidad

Es cierto que sumó menos puntos que Mad Max en aquella primera temporada, igual que es verdad que le ganó los sábados en clasificación. Con el tiempo se ha convertido en el piloto que mejor aguantó el pulso al neerlandés, pero entonces Red Bull no se quedó con los matices. Verstappen subió al primer equipo un año más tarde y a mitad de temporada y Sainz se quedó esperando su momento hasta que llegaron los síntomas de fatiga cuando ya se había convertido en el piloto con más puntos de la historia de Faenza. En la casa de Milton Keynes no se podía ascender con Verstappen y Ricciardo copando los mejores volantes, así que planteó un cambio de escenario que no sentó nada bien a Christian Horner y Helmut Marko.

Carlos Sainz, con un kart en 2017.

Hubo críticas y gestos desagradables, pero el tiempo terminó dándole la razón: en verano, Toro Rosso rompía con Renault para usar los motores Honda un año después. En una jugada a varias bandas, y como contraprestación, el madrileño recalaba cedido en el equipo francés durante el resto de aquel 2017 y todo el 2018. El proyecto oficial y hora de ganarse el puesto. Acabó ese año noveno del Mundial con un meritorio cuarto puesto en Singapur y sus resultados en el tercio final del campeonato fueron claves para que Renault subiera puestos en la general de constructores.

Pero en 2018 no hubo progresión. Cuentan quienes vivieron aquella temporada de cerca que había mucha diferencia entre el perfil del equipo de Nico Hulkenberg y el que trabajaba con Carlos Sainz. Muchos cargos recién nombrados, muchos primeros trabajos en la Fórmula 1 y poca experiencia en comparación con el bloque sólido de Enstone. Todo influyó, pero el año de Sainz no fue ni mucho menos malo: puntuó en más carreras que Nico y sumó 53 puntos por los 93 del alemán. El problema es que en verano una tormenta de movimientos, como la de este parón primaveral, estuvo a punto de dejar a Sainz fuera del Gran Circo.

Carlos Sainz, en Renault.

Stroll se iría a Force India, adquirido por su padre, y Ocon se quedaba fuera. Su mánager, Toto Wolff, conversó con Abiteboul para que le hiciera un sitio en Renault, tan francés como el piloto. Fernando Alonso se retiraba de McLaren, pero Daniel Ricciardo tenía apalabrado ese volante. En un abrir y cerrar de ojos, el australiano se decantó por Renault y sus 20 millones anuales (aunque también tenía redactada su renovación con Horner) y Sainz, a marchas forzadas, cerró su traspaso a McLaren y se desvinculó para siempre de Red Bull, preferían subir a Gasly.

La temporada de su vida: McLaren 2019

El resto es historia reciente: tras haber sido descartado por Renault y Red Bull, con un McLaren Renault que prometía entre poco y nada antes de empezar la campaña 2019, Carlos Sainz completó la mejor temporada de su vida liderando la zona media, acabando sexto el Mundial, adelantando a los grandes en las salidas (incluido Hamilton), protagonizando pasadas de las que entran en los resúmenes, ganándose su peso en la retransmisión y logrando un podio inexplicable en Brasil en una carrera que comenzó último. En la pista cumplía porque dejaba el coche en el puesto más alto posible y fuera, también: vive en Woking y ha acudido a la fábrica tanto como ha podido para colaborar en el desarrollo del proyecto. Se implica, no hay más que ver cómo celebró todo el equipo McLaren aquel podio en Interlagos. Red Bull admitiría después que se había escapado “el mejor del resto” y ningún piloto ha rendido al nivel de Verstappen, de Renault se habrán ido Hulkenberg y Ricciardo en dos años. Carlos Sainz se dirige a la escudería más legendaria de la Fórmula 1. Su padre recuerda que hay que enviar los mensajes en momentos oportunos, y aquel lo vio quien tenía que verlo. El tiempo pone a cada uno en su lugar, aunque quizás estaba todo previsto desde el principio, en esa hoja de ruta.