F1 | BAHRÉIN

Schumacher entra en escena

Mick Schumacher, el hijo de Michael, piloto de F2 en 2019.

ANDREJ ISAKOVIC

El joven Mick debuta en Bahréin como piloto de F2 y se subirá la semana que viene a los F1 de Ferrari y Alfa Romeo. "No sería quien soy si no fuera por mi padre".

Como no hay forma de clonar a un heptacampeón, probablemente esta sea la única manera de comprobar si el talento al volante también viaja en los genes. Porque ha habido sagas, apellidos ilustres de regreso a la Fórmula 1, pero ninguna habrá generado en la historia tanta expectación como la presencia de Mick Schumacher bajo el abrigo de Ferrari. Porque es el hijo del piloto más laureado de la historia de este deporte, porque parece fabricado a su imagen y semejanza, porque sus pasos se han cuidado con todo el mimo posible mientras vigila Sabine Kehm, mánager de Michael. Y porque Maranello ha querido atarle y darle su primer test con un F1 el próximo martes (el miércoles pilotará el Sauber), dos días después de debutar en la F2 en Sakhir.

Él comparece ante la prensa escrita desplazada al circuito en un encuentro organizado por Kehm. Al llegar reparte agua entre los asistentes y sonríe frente al tumulto. No caben más personas alrededor de una mesa humilde en la parte trasera del box de Prema, su equipo. "Mejor que los fotógrafos se echen a un lado, ya hay suficientes fotos y demasiada gente", invita Kehm. Y el proyecto de campeón más ambicioso de los últimos tiempos empieza a hablar: "¿El test con Ferrari? Fórmula 2. Al cien por cien".

Evita centrarse en su próximo estreno con el Ferrari, aunque algún detalle se le escapa: "Es complicado, porque no pienso en eso todavía. El primer objetivo es hacer una buena primera carrera de Fórmula 2. Claro que habrá emociones después, pero también estoy muy feliz por llegar a este campeonato". Confiesa, con una sonrisa y sin nombrarle, que fue Mattia Binotto quien le confirmó el test, y reconoce que le dio una alegría a su madre: "Obviamente estaba muy feliz".

Ha habido un trabajo de preparación detrás en estas últimas semanas, tal como explica a As: "Hay una lista importante de cosas que tienes que hacer para estar preparado. Lo he hecho, también mucho simulador primero, con Prema, y un entrenamiento físico porque el calor en este circuito es un factor que hay que tener en cuenta, y eso lo hace más complicado. Pero me siento preparado al cien por cien para empezar esta temporada". ¿Y no tiene mucha carga de trabajo con un fin de semana de F2 y otros dos días de test de F1? "Estoy completamente confiado".

Responde cortante, se ríe cuando lo hace. Con 20 años recién cumplidos, mide cada una de sus afirmaciones. Y habla abiertamente de su padre y del peso que implica llevar el apellido más importante del automovilismo: "Es parte de mí. Soy hijo de mi padre y estoy feliz por serlo. Él ha hecho lo mejor de siempre en la Fórmula 1 y es algo que admiro. Estoy feliz por tenerle como padre. He tenido tiempo para crecer y acostumbrarme a este hecho. Siempre ha habido mucha gente a mi alrededor para ayudarme. No sería la persona que soy si no fuera por mi padre".

La F2, plataforma de lanzamiento

Los últimos campeones de F2 están en la parrilla de la F1: Leclerc y Russell. Gasly, Vandoorne o Palmer ganaron la GP2 en los años anteriores, así que desde 2014 todos los que vencieron en la carrera de soporte llegaron a la Fórmula 1, dando entidad a la penúltima categoría mundial de los monoplazas. Esta temporada hay 20 pilotos con una media de edad de 21,6 años. Aspiran al título Deletraz, De Vries, Sette Camara, Ilot o Schumacher, entre otros. No hay españoles en la parrilla, donde se estrena la colombiana Tatiana Calderón, de 26 años, dentro del equipo BWT Arden. Serán 12 fines de semana junto a la F1 con 24 carreras y final en Abu Dhabi.