CORONAVIRUS

Cataluña medita imponer el confinamiento durante el fin de semana

La Generalitat debería pedir la autorización del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña para aplicar esta restricción añadida al toque de queda.

Cataluña medita imponer el confinamiento durante el fin de semana
DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS EUROPA PRESS

Cataluña se plantea instaurar el confinamiento los fines de semana como medida adicional al toque de queda que ha instaurado el Gobierno en toda España con el estado de alarma y que esta región abarca entre las 22:00 y las 06:00 horas. Así lo ha revelado este lunes la consejera de Presidencia del Govern, Meritxell Budó: “El confinamiento de fin de semana es una opción que está sobre la mesa”.

Tenemos que evitar el confinamiento de marzo a no ser que sea estrictamente necesario. Por eso tenemos que explorar diferentes escenarios y un escenario podría ser ese. Es una opción que está contemplada”, ha añadido la también portavoz del Ejecutivo catalán en una entrevista concedida a Catalunya Ràdio.

No obstante, Budó ha afirmado que el Govern no podría implantar esta medida “unilateralmente” porque el estado de alarma, aunque necesario, resulta “insuficiente” y “limita” las decisiones de las autonomías. “Habíamos entendido que este decreto de estado de alarma nos permitiría ser autoridad competente y poder tomar todas las decisiones que creemos oportunas y no es muy bien así”, ha lamentado. De esta forma, para imponer confinamientos domiciliarios la Generalitat tendría que pedir la autorización del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

También ha criticado que el estado de alarma vaya acompañado de medidas económicas compensatorias. “Hay que dotarnos de las herramientas necesarias y que nos lleguen los recursos económicos necesarios”, ha concluido.

Medidas propias

El Govern está luchando intensamente por contener los contagios en la región. Además de adelantar el comienzo del toque de queda a las 22:00, en lugar de empezarlo a las 23:00 como propuso el Gobierno central, el comité del Plan de Emergencias de Protección Civil de Cataluña (Procicat) aprobó hace casi dos semanas cerrar todos los bares y restaurantes de la comunidad autónoma durante los siguientes 15 días y este domingo ha decido mantener el cierre, por lo que solo podrán servir comida a domicilio.

Permanece también la prohibición de abrir a las empresas que ofrezcan servicios que impliquen contacto personal próximo, excepto las de servicios esenciales, sanitarias y sociosanitarias. Así, impide expresamente la apertura de centros de tratamiento de belleza, excepto los de peluquería, así como de todos los salones de juego, casinos y salas de bingo.

Otras medidas impuestas son que los parques públicos y zonas de recreo infantil de Cataluña deberán cerrar a las 20:00 horas, que el aforo del comercio minorista y centros comerciales será del 30%, que se suspenden todas las ferias comerciales y que el transporte público deberá prestar el 100% del servicio. También se ha fijado que todos los espacios públicos, incluidos los espectáculos públicos, actividades recreativas y deportivas autorizadas, deberán estar cerrados a las 21:00.

Por su parte, en las reuniones de hasta seis personas en espacios públicos no se podrán consumir alimentos ni bebidas. Mientras, en los actos religiosos y ceremonias civiles, como bodas o funerales, el aforo se limita al 50%, igual que en los hoteles y alojamientos turísticos. En las universidades, toda docencia teórica será virtual.

Las cifras no mejoran

Pese a las estrictas restricciones vigentes, la epidemia sigue propagándose sin control en Cataluña, que ha registrado 4.167 nuevos positivos de COVID-19 en las últimas 24 horas y ha sumado otros 25 fallecidos, mientras siguen creciendo los pacientes hospitalizados, que ya son más de 2.000, 347 de ellos en la UCI, cinco más que ayer.

Según los datos epidemiológicos actualizados este lunes por el Departamento de Salud, la incidencia acumulada de casos en los últimos 14 días (IA14) es de 572,2 por cada 100.000 habitantes, 38 casos más que la jornada anterior, mientras que el riesgo de rebrote (EPG), que mide el índice de crecimiento potencial de la epidemia, se ha situado en 841, casi el doble que el máximo en la primera ola, que fue de 454. El único dato que se mantiene estable con respecto a ayer es la velocidad de reproducción de la enfermedad, que se mantiene en una Rt de 1,53.