Sucesos

El temporero muerto por un golpe de calor en Murcia: "Aquí me humillan, me llaman burro"

La familia del jornalero fallecido el pasado sábado denuncia las indignas condiciones en las que realizan su labor los trabajadores en las plantaciones.

El temporero muerto por un golpe de calor en Murcia: "Aquí me humillan, me llaman burro"

La muerte de un temporero en Murcia el pasado sábado por un golpe de calor ha puesto de manifiesto las indignantes condiciones en las que trabajan los jornaleros, la mayoría inmigrantes sin papeles. Jornadas maratonianas de 11 horas, a más de 40 grados y sin disponer siquiera de una botella de agua.

La familia de Eleazar Benjamín Blandon Herrera, que fue abandonado en un centro de salud de Lorca (Murcia), denuncia en El País las condiciones en las que desempeñaba el trabajo el fallecido. Su hermana Ana relata que a Blandon no le daban ni agua para refrescarse y sus responsables no lo auxiliaron cuando comenzó a sentirse mal. Los duros momentos venían de atrás. Según el testimonio de Ana, a su hermano le llamaban “burro”, le trataban mal e incluso “le tiraban el polvo cuando estaba agachado”. "Aquí me humillan, me llaman burro. No estoy acostumbrado a que me traten así", le decía Blandon a su hermana.

La esposa del fallecido, que vive en Nicaragua, no da crédito a lo sucedido y aún no se cree lo sucedido. Otra hermana de Blandon, también residente en el país centroamericano, denuncia la forma que trataron a su hermano, incluso les acusa de haber retrasado su traslado al ambulatorio, puesto que no llamaron a una ambulancia y no se dirigieron hacia el centro de salud hasta que el resto de jornaleros terminó su jornada. “Su futuro se ha visto truncado por personas que no tienen ningún tipo de aprecio, valor y estima por las personas más necesitadas”, escribe su familia a El País.

"Los tratan como a perros"

Quien también lamenta su muerte es la casera del fallecido, que destaca lo buena persona que era y critica el maltrato a los que son sometidos los jornaleros en las plantaciones: “Los tratan como a perros”. Un compañero de Blandon, que prefiere mantener su anonimato por miedo a represalias, describe las deplorables condiciones en las que realizan su labor diaria: “Teníamos media hora para comer a las diez de la mañana y otra hora de descanso de dos a tres, pero ese tiempo no lo cobrábamos”, cuenta.

Tras la muerte del temporero, la Guardia Civil mantiene abierta la investigación que esclarezca los motivos de su muerte. El pasado sábado detuvo a un hombre de 50 años, acusado de un delito contra los derechos de los trabajadores. Según fuentes de la investigación, posee una empresa de trabajo temporal, pero no era el dueño de la finca. La Asociación Nicaragüita afirma que es solo un eslabón de la cadena y que hay que indagar en los dueños de la explotación. El detenido fue puesto en libertad con cargos.

Repatriación del cadáver

Mientras la Guardia Civil realiza sus labores de investigación, la familia de Blandon trata ahora de repatriar su cadáver, pero no tienen los casi 5.000 euros que puede costar la operación. Blandon no llevaba ni un año en España, no tenía papeles, solo tenía la compañía de su hermana Ana y buscaba en nuestro país una vida mejor que le permitiera traer a su mujer, embarazada, y cuatro hijos a España.