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PSICOLOGÍA

La factura psicológica de la COVID-19: ansiedad, depresión y trastornos del sueño

El catedrático de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la UNED, Miguel Ángel Vallejo Pareja, dirige un proyecto de investigación destinado a determinar el impacto psicosocial de la COVID-19.

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Los primeros resultados de un proyecto de investigación destinado a determinar el impacto psicosocial de la COVID-19, liderado por catedrático de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la UNED, Miguel Ángel Vallejo Pareja, concluye que la factura psicológica contemplará trastornos de ansiedad, trastornos del sueño y depresión, entre otras afecciones.

El estudio, cuyo objetivo es identificar factores de riesgo, su grado de incidencia en la población, las posibilidades de protección y los modos de afrontar su padecimiento, durante y después de la crisis sanitaria, se puso en marcha el pasado 6 de abril y en las 3 últimas semanas ha registrado ya 500 participantes, lo que permite un primer análisis, aunque la estadística se mantendrá activa en el tiempo hasta que la realidad sociosanitaria lo requiera.

La edad media de quienes han respondido a los tests es de 40 años, siendo el 73% mujeres y un amplio número, el 68%, con estudios universitarios. Se han recibido colaboraciones desde todas las Comunidades Autónomas. En su mayor parte, el 90 % no están afectados personalmente por la COVID-19. “Realizamos el estudio gracias a los datos facilitados por personas que colaboran voluntariamente en él. Son datos preliminares, pero valiosos para planificar el abordaje del problema”, indica Vallejo.

“Hemos podido constar que 1 de cada 3 participantes presenta un trastorno de ansiedad generalizada, al superar la puntuación de 10 en el cuestionario GAD, según criterios normativos validados para España. Por otro lado, 1 de cada 5 requiere también intervención profesional para la depresión, según el PHQ-9, al superar la puntuación de 14. Los patrones de sueño se ven severamente alterados también en 1 de cada 3, según puntuaciones del AIS. Todo ello muestra un panorama preocupante, más allá del brote y de la posibilidad de infestación. Identificamos, además, grupos de especial gravedad: con ansiedad y depresión un 20% y con ansiedad, depresión y trastornos en el sueño un 15%”, explica el director de la investigación.

Cómo enfrentar los problemas

El catedrático recuerda que el modo de enfrentar los problemas en general, y a la Covid-19 en particular, es característico de cada persona, y no depende tanto del problema en sí sino de nuestra historia y de nuestro entorno, nuestro contexto personal y social.

"Es posible mejorar la forma en que afrontamos esta situación. Los factores de riesgo pueden modificarse y potenciar los de protección. Esto no eliminará las emociones negativas, pero sí reducirá su efecto y evitará que se hagan dueñas de nosotros, con la consiguiente incapacitación para resolver los problemas que importan: los proyectos personales, laborales, familiares, etc. La intervención psicológica es la indicada para procurar esta tarea, y actuar tempranamente es esencial", concluye.