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PLAYOFFS | WARRIORS 104 - ROCKETS 100 (1-0)

Durant e Iguodala sostienen a los Warriors en el primer asalto

La defensa de Iguodala a Harden y el liderazgo de Durant en ataque fueron claves en la primera victoria de los Warriors. Curry sentenció el choque en el último minuto.

Los Playoffs no están siendo fáciles hasta la fecha para los Golden State Warriors. O al menos no tanto como se esperaban. Todo apuntaba a que la primera ronda de su serie ante los Clippers se podría liquidar en una cifra más cercana a los cuatro que a los cinco partidos, pero tuvieron enfrente a un rival respondón que vendió muy cara su piel tras ganar dos choques seguidos en el Oracle Arena (el segundo y el quinto), llevando así la primera ronda hasta los seis duelos.

Precisamente era en Oakland donde comenzarían sus semifinales ante los Rockets. Para muchos, la 'final anticipada' de la Conferencia Oeste. Y tanto las sensaciones de los partidos anteriores como los precedentes con los texanos (ganaron los dos partidos de la temporada regular allí) no acompañaban al inicio. Otro factor importante de cara a esta serie era la posible baja de Klay Thompson pero finalmente terminó formando parte del renovado 'quinteto de la muerte' con el que salieron los Warriors a pista.

El choque arrancó igualado pero las sensaciones de ambos equipos eran diferentes. Los Rockets, por un lado, se mostraron muy erráticos en su habitual bombardeo desde el exterior (cerraron el cuarto con 1/14 triples) y por el momento solo aparecía un Harden muy marcado de cerca por Iguodala. El alero es especialista en eso y no le ofreció muchas facilidades. Por otra parte estaban unos Warriors desconocidos en ataque. Draymond Green comenzó muy acertado y encontró el apoyo de Kevin Looney en la zona, pero a falta de un minuto aparecieron los dos únicos triples locales del cuarto para romper ese equilibrio entre ambos (28-19).

Fue en los doce minutos previos al descanso cuando los chicos de Mike D'Antoni encontraron su mejor versión en ataque. Eric Gordon consiguió sumar su primer triple al séptimo intento y a partir de ahí su muñeca empezó a coger calor. Los Warriors seguían por delante pero sumaron numerosas pérdidas que se transformaban en más intentos de tres para el rival. A pesar de ello, Curry y Durant comenzaron a tirar de los californianos pero no pudieron evitar la igualdad al descanso (53-53).

Durant, que hasta entonces sumaba 11 puntos, comenzó a entonarse en ataque. Al contrario que Curry, que vio su cuarta falta y pronto se fue al banco. Chris Paul se unía a la dupla ofensiva de los Rockets (metieron 79 de los 100 puntos finales entre los tres) pero Iguodala, omnipresente en cualquier zona de la cancha, y Durant volverían a dar las riendas a los californianos antes del asalto final (83-76). Ya se notaban algunos síntomas de fatiga en el juego de los actuales campeones, y no es para menos, pues hace escasas 36 horas que jugaron su último partido.

Pero los protagonistas de este capítulo mantuvieron sus roles hasta el final, resaltando dos figuras por encima del resto. Por un lado estaba el trabajo de un incombustible Iguodala que fue capaz de frenar, si es que se puede frenar de alguna manera, a James Harden y cerrar la zona en los momentos decisivos. La estrella de los Rockets acabó con 35 puntos pero un pobre 9 de 28 en tiros de campo, síntoma de no tener prácticamente facilidades a la hora de cargar el brazo (y aún así metió algunas canastas muy bien defendidas). Por otro lado estaba un Durant al que no le temblaba el pulso a la hora de atacar y mantener el duelo prácticamente igualado a menos de un minuto para el final (100-98). Fue entonces cuando apareció Curry para amagar en varias ocasiones a Nene y poner en pie al Oracle con un triple que parecía sentenciar. Faltaban 24 segundos para el final y tras un mate de Harden llegó el robo de Paul a Durant. El triple final de la Barba, que pudo forzar la prórroga, se fue al aro y el rebote desembocó en la expulsión de Paul tras pitarle una segunda técnica por protestar la falta.

Ahí murió esta primera toma de contacto entre las dos grandes potencias del Oeste. Un partido duro y muy marcado por las defensas y el bajo ritmo de juego que obligaba en la mayoría de ocasiones a visitar el tiro libre. Hubo un total de 45 faltas personales y 45/56 tiros libres entre ambos conjuntos (casi un cuarto de la anotación total del partido). En resumen, un duelo cuando menos sorprendente tratándose de estos equipos. En poco más de 48 horas volverán a tener la oportunidad de mostrar, a través de su potencial ofensivo, por qué esta serie puede ser la mejor semifinal de la historia.