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La sensación de la WTA se llama Eva Lys: “Intento mostrar que soy normal”

La alemana, uno de los grandes fenómenos mediáticos de los últimos meses, habla con AS antes del Madrid Open y desvela su lucha contra una enfermedad crónica. “No sé cómo me voy a levantar mañana”.

La sensación de la WTA se llama Eva Lys: “Intento mostrar que soy normal”
Kai Pfaffenbach
Jaime Dávila
Redactor en Más Deporte
Hijo de Alberto y Margui, nació en Valladolid en 1999, se crio en Toledo y se graduó de Periodismo y Comunicación Digital en el CEU de Madrid. Desde 2019, cumple en AS el sueño con el que creció desde que era bien pequeño. Escribe, sobre todo, de NFL, tenis y golf, y ha cubierto la Super Bowl, los Premios Laureus o la Copa Davis, entre otros.
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De las jugadoras que se encuentran entre los puestos 70 y 80 del ranking WTA, la clase media del tenis femenino, el promedio de seguidores en Instagram es de unos 55.200 followers. Sin embargo, en aquellos lares del circuito sobresale la figura de la número 72 del mundo, que tiene como techo el puesto 39, ni siquiera de cabeza de serie en un Grand Slam, que hace un año manejaba cifras dentro de ese promedio, pero que ahora sobresale como pocas jugadoras lo hacen. Eva Lys (Kiev, 24 años), que este miércoles debuta en el Madrid Open ante la china Shuai Zhang, atrae en sus redes sociales a 318.000 personas y es uno de los mayores fenómenos de masas que ha explotado últimamente en el deporte. Sin ser una jugadora de la más absoluta élite, su cara aparece en carteles promocionales de marcas como Lacoste, las redes de la WTA la buscan constantemente en busca de buen contenido y la gente acude masivamente a ver sus entrenamientos y partidos por todo el mundo. ¿El motivo? Nadie comunica y conecta como ella en el tenis profesional.

“No puedo evitarlo, soy Gen Z (nacidos entre 1997 y 2012), así que definitivamente estoy online a veces", cuenta Lys entre risas a AS cuando se le pregunta dónde encuentra tantos memes que luego usa en sus redes sociales. En la era de los community managers, de las publicaciones impersonales y publicitarias de los deportistas profesionales, Lys hace uso de su móvil como cualquier otra persona de su edad. “Siento que muchos deportistas son demasiado serios a veces, y solo quiero mostrar a la gente que somos como el resto. Obviamente trabajamos duro, intentamos hacerlo lo mejor posible en la pista, pero fuera de ella seguimos siendo personas normales con intereses normales”, explica la alemana, país al que llegó cuando tenía 2 años, sobre unas publicaciones que compaginan su vida tenística con lo que hace fuera de las pistas, siempre con un toque de humor, incluso cuando las cosas no le van bien.

“Para entrar en un estado mental en el que realmente esté haciéndolo bien y sintiéndome feliz, necesito tomarme menos en serio, necesito reírme de todo. También tenemos días malos, pero en Alemania tenemos un dicho que dice ‘todo el mundo cocina con agua’, que viene a significar que no importa quién seas. Así que solo intento mostrar a la gente que, solo porque esté jugando bien al tenis, no significa que me sienta superior”, desarrolla durante el Media Day la de Kiev sobre un tema que se ve que le gusta de verdad. “Siento que mi página ‘Para ti’ está perfectamente conseguida, estuve trabajando en ella cada día, así que simplemente me aparecen y sigo algunas páginas de memes divertidas que tienen un humor muy específico, siento que es muy irónico, me encantan los memes muy irónicos”, continúa Lys en Madrid, ciudad que adora. “Me encanta España, me encanta Madrid. Siempre me lo paso muy bien aquí y me encanta la comida especialmente. Tenéis restaurantes realmente buenos”, explica con una sonrisa.

Para su explosión mediática, inevitablemente, fue necesario un punto de inflexión, y en el caso de Lys fue el Open de Australia de 2025, cuando, como lucky loser, alcanzó los octavos de final (nunca había pasado de la segunda ronda de un Grand Slam), y además se viralizó su reacción al enterarse en televisión del dinero que ganaba por aquel logro (unos 255.000 euros). “La pasada temporada me cambió la vida por completo. Todo fue muy grande para mí”, resume la alemana, que en Melbourne era 128ª del ranking mundial y que, desde entonces, jamás ha salido del top-100. Ahora, la realidad de Lys es muy distinta, alejada de torneos ITF que antes frecuentaba y sin tener que preocuparse por llegar a final de mes. “Es importante, en momentos en los que quizás no esté contenta con cómo jugué, saber que hace un año haría todo por estar en la posición en la que estoy ahora mismo”, explica con humildad.

“No hablo de jugadores de tenis, sino de la gente en general, que cuando les va bien se olvidan de dónde vienen y dónde empezaron. Yo estoy muy agradecida por cómo está yendo todo”, añade Lys, que a pesar de lo tremendamente positivo que ha sido su último año, anda ahora en una etapa algo más complicada, ya que una lesión de rodilla le frenó en enero y le hizo estar dos meses fuera de juego, haciendo que su balance en este 2026 sea de 2-5. “No es fácil. Estoy intentando de verdad mantenerme positiva; durante mi lesión he tenido días en los que no he estado bien, sobre todo mentalmente. Me estaba costando, haciéndome preguntas: ¿volveré?, ¿seré capaz de hacerlo? Pero decidí empezar también a trabajar en mi lado mental e intentar mantenerme positiva y simplemente creer que si pongo el trabajo, si hago todo lo que puedo, va a salir bien. Definitivamente hice mucho para volver y todavía estoy trabajando mucho, así que sé que estoy haciendo mi parte y simplemente confío en que el resto llegará“, desarrolla la alemana sobre sus recientes problemas.

Su lucha silenciosa

A esta lesión se le suma un problema quizá desconocido para el gran público, pero con el que Lys tiene que lidiar a diario: una enfermedad crónica llamada espondiloartritis. Ella misma lo explica: “Me afecta cada día porque la medicación que tomo baja mi sistema inmunológico, así que lo tengo muy débil. Eso hace que me recupere muy lento, me pongo enferma mucho y mi cuerpo es más sensible al estrés que recibo en la pista o simplemente al estrés físico”, cuenta sobre algo que condiciona su vida. “Necesito cuidar mi cuerpo y especialmente ahora con la vuelta de lesión lo estoy pasando un poco peor, porque no me recupero tan rápido como quiero y sé que estaré en el nivel físico en el que quiero estar, pero no tan rápido como la gente normal”.

Por eso, ante contratiempos como el de la rodilla, su enfermedad causa más problemas de los esperados. “El tiempo normal sería de 4 a 6 semanas, pero los doctores me dijeron ‘oye, como tu sistema inmunológico no está funcionando como debería, va a tardar el doble’. Así que solo tengo que tener cuidado, darme tiempo, dormir bien, recuperar bien, comer bien, hacer todo lo que pueda y simplemente esperar, porque a veces el cuerpo reacciona, a veces no, así que intento estar agradecida por lo que tengo en el día, porque no sé cómo me voy a despertar mañana”, sentencia Lys, que ha sido capaz de dejar atrás una lesión que podría haber derivado en algo feo. “No sabía cómo iba a ir, algunos doctores me dijeron que quizá necesitaría una cirugía, lo que me dejaría fuera todo el año, así que estaba muy asustada por eso. Verme de vuelta en la pista, verme jugando de nuevo y mejorando ya es mejor de lo que pensaba hace cuatro semanas, así que estoy intentando mantenerme sana y obviamente intento mantenerme dentro del top-100, este es un gran objetivo, pero incluso si no pasa, sé que volveré, así que intento ir día a día”.

Como ella, otra jugadora que lo ha pasado mal últimamente es Paula Badosa, con la que la alemana ha desarrollado una gran relación últimamente y a la que venció la pasada semana en Stuttgart. “He hablado con ella de ello antes (venían de entrenar juntas el lunes) porque nunca sabes por lo que está pasando una jugadora. Algunas lo comparten, Paula lo hace, y lo agradezco mucho porque muestra el lado humano. Todo el mundo debería dar a la gente el tiempo que necesita, y sé que ella es una gran trabajadora, es una persona increíble, tiene el tenis, fue número dos del mundo hace unos años y ese tenis sigue ahí, así que solo necesita tiempo para volver y no estoy preocupada por ella”, dice sobre su amiga.

Es una de las grandes sensaciones de la WTA y lo sabe, pero Lys se mantiene con los pies en la tierra. Quizá tuvo que ver en ello la influencia de su familia (su padre, Vladimir, fue jugador profesional de tenis y llegó a representar a Ucrania en la Copa Davis), que le hicieron terminar sus estudios de secundaria antes de centrarse en el tenis. “Para mis padres siempre fue importante tener un plan B, terminar la educación, porque, si lo piensas, nunca sabes cuándo tu carrera se acaba. Trabajamos con nuestros cuerpos y espero que nunca pase (toca madera), pero algún día algo podría pasar. Sabiendo eso, es importante tener un plan B, como una vida asegurada, así que terminé el instituto. Estoy muy contenta con ello, también para tener algo fuera del tenis, porque creo que eso es importante para mí. Si solo tuviera una cosa y fuera el tenis, me volvería un poco loca, porque intento crecer en el deporte, intento crecer en la pista, pero también intento crecer fuera de la pista, así que tener estos intereses diferentes me ayuda a rendir mejor en la pista", finaliza una de las caras del momento en el tenis.

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