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Tenis | Madrid Open

El drama de Badosa toca máximos en Madrid

La española desaprovecha dos bolas de set en la primera manga y acaba cayendo en tres sets ante Grabher. Su balance del año es de 9-12 y probablemente seguirá fuera del top-100.

21/04/26 MUTUA MADRID OPEN PAULA BADOSA TRISTE
Angela Paramo
Jaime Dávila
Redactor en Más Deporte
Hijo de Alberto y Margui, nació en Valladolid en 1999, se crio en Toledo y se graduó de Periodismo y Comunicación Digital en el CEU de Madrid. Desde 2019, cumple en AS el sueño con el que creció desde que era bien pequeño. Escribe, sobre todo, de NFL, tenis y golf, y ha cubierto la Super Bowl, los Premios Laureus o la Copa Davis, entre otros.
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Las semanas pasan, los partidos se suceden y la esperanza de Paula Badosa de regresar al lugar al que un día perteneció se mantiene intacta. Pero la realidad, cruda y cruel en muchos momentos con la española de 28 años, le niega una y otra vez a la de Begur esa remonta. Lo intenta y lo intenta Badosa, pero últimamente no deja de chocarse con un muro que cada vez hace más daño. El golpe de este martes, además, llegó con el hiriente añadido de producirse en casa, en un torneo que Paula adora, pero del que se despidió a las primeras de cambio al caer contra la austriaca Julia Grabher por 7-6 (3), 4-6 y 6-0 en 2h32. Después de un doloroso rosco, la ex número dos del mundo se despidió de la Manolo Santana cabizbaja, conteniendo las lágrimas después de un duro varapalo.

El balance que Badosa arrastra en este 2026 es de 9-12, más derrotas que victorias, y suma ahora tres encuentros seguidos en los que le sale cruz. Venía a Madrid después de pasar un mal trago en Stuttgart, donde Eva Lys le remontó un partido que tenía controlado, y en la capital ni siquiera encontró la manera de apoderarse de su duelo contra Grabher, de 29 años y número 107 del mundo. La austriaca, con algún que otro golpe pero sin nada muy especial, desesperó a Paula con un sinfín de bolas altas, como hacen los alevines, y metió a Badosa en una trampa de la que no supo salir. Acabó desesperada la española, frustrada, enfadada por momentos con su banquillo (en el que estaba también Carla Suárez, capitana de la Selección, y David Broncano, y su amiga Aryna Sabalenka anduvo por un palco).

La fe de la de Begur es inquebrantable, digna de admirar teniendo en cuenta el amplio puñado de problemas físicos al que se ha enfrentado desde aquella fráctura vertebral en Roma 2023, pero el ansiado cambio de dinámica no acaba de producirse. “Sé que saldré de esa situación, no sé si aquí o en Wimbledon, pero sé que será así porque siempre lo he hecho. No sé cuánto me queda y no quiero arrepentirme de nada. Siento que el cambio de dinámica está cerca”, afirmó Badosa en un acto un día antes de su estreno en Madrid, donde tampoco llegó ese giro de la situación, al igual que no sucedió en Linz, Miami u otras paradas del calendario en la que las cosas no salieron como Paula esperaba.

Ahora, la propia Badosa comentó en el Media Day que físicamente se encuentra bien “desde hace tres o cuatro semanas”, y que lo que faltaba era “una cuestión de tiempo y de confianza”. Se evidenció ante Grabher, que tuvo claro su plan de dinamitar esa lastimada confianza de la catalana, que no fue capaz de ser demasiado positiva, quizá también por la presión de jugar en Madrid, la plaza en la que es local, en la que ya es la tercera española con más ediciones disputadas, siete, solo por detrás de las nueve de Carla Suárez y de las ocho de Garbiñe Muguruza. Su mejor resultado en la Caja Mágica fueron la semifinales de 2021, pero los sinsabores desde entonces han sido numerosos en la Santana: acabó entre lágrimas en 2024 tras caer contra Jessica Bouzas en primera ronda, y el año pasado el cuerpo no le permitió ni siquiera saltar a competir.

Primer rosco en contra en casi cuatro años

Esa cuestión de confianza que mencionaba Badosa fue dinamitada en el primer set, cuando la ex campeona de Indian Wells desaprovechó una ventaja de 5-3 y dos bolas de set con el saque. Grabher, con sus ‘moon balls’ y algún que otro latigazo con la derecha (mano en la que tuvo que ser atendida por unas molestias en el pulgar), forzó un tie-break en el que fue superior. Trató de reaccionar Paula, que pegó un par de gritos de liberación cuando las cosas le salieron bien en el segundo set, pero en la manga definitiva la realidad le volvió a atizar a la española, y a lo grande en forma de rosco (no recibía uno desde Cincinnati 2022 contra Ajla Tomljanovic), que acabó bajando los brazos y derrumbada.

Una vez más, el saque lastró a Badosa, que cometió 12 dobles faltas, un problema demasiado recurrente esta temporada: lleva 157 en sus 21 partidos de este 2026, un promedio de 7,5 por partido, una cifra disparada en comparación con las 121 que cometió en 2025, pero en 30 duelos, una media de cuatro por encuentro. Hay trabajo por delante para Paula en esa misión, cada vez más cruel, de intentar regresar a la élite. De momento, la número 103 del mundo es virtualmente la 98ª del ranking, aunque lo más probable es que al finalizar Madrid siga sin estar en el top-100. El drama de Badosa continúa.

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