Dios aún no ha terminado su obra
El homenaje que le brindó el Celta fue excepcional, pero Aspas se merece aún algo más: levantar un título como capitán. Y puede ser esta Europa League.

Lo bordó el Celta. El homenaje a Iago Aspas por batir el récord de partidos del club es uno de los mejores tributos que se ha brindado a un futbolista, no solo en España. La fantástica realización televisiva todavía dio más brillo al acto. Las imágenes de aficionados llorando de emoción en la grada se intercalaron magistralmente con el espectáculo de los drones y la narración de una carrera deportiva tan singular que no admite comparación. “Ata o ceo coñece ao noso Deus”, publicó el club en un tuit. Esa denominación, la de Dios del Celta, es la más adecuada para referirse a lo que supone este jugador en la historia de la entidad viguesa. Llamarle mito, leyenda o GOAT se queda corto.
Iago Aspas Juncal es el Dios celeste por muchos más motivos que los milagros protagonizados sobre el césped. Su identificación con el club le ha llevado a convertirse en un escudo con patas. Otrora con fama de no tener facilidad de palabra, su discurso de ayer lo tuvo todo en un momento tan impactante en lo personal. Sentimiento, humildad, reivindicación de la cantera y todo ello en gallego, el idioma de su tierra.
En la alocución desde el centro del campo recordó que no se trataba de una despedida. Todo buen aficionado al fútbol así lo debe desear. Al nivel que se encuentra resultaría un sacrilegio que colgase las botas al final de esta temporada. Por si acaso lo decide, o se ve obligado a ello por problemas físicos, el Dios de Balaídos debe centrarse en culminar su obra, en levantar un título como capitán. Aunque ese sueño parece una quimera, no lo es tanto.
Sin estar entre los favoritos para ganar la Europa League, el Celta cuenta con opciones. Pocas, pero reales. Eso no le sucede ni en la Liga ni tampoco en la Copa del Rey, como bien comprobaron Aspas y sus compañeros el pasado mes de enero en el Santiago Bernabéu. En la segunda competición continental hay equipos con más potencial que los olívicos (Aston Villa, Roma, Betis…). No obstante, falta un gigante. Claudio Giráldez y sus pupilos pueden doblegar a cualquiera de los otros 35 participantes. También es cierto que pueden perder contra todos ellos, incluso frente al Puerto de Vega la próxima semana en la Copa del Rey, si no mejoran en la defensa del balón parado.
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De puertas para fuera el técnico y la plantilla repiten que la prioridad es la Liga y lograr la salvación. Un discurso lógico, el de todos los años, que esta temporada no se debe aplicar en la gestión de la plantilla. El Celta está obligado a ir con todo a por esta Europa League. Por lo menos a intentarlo. Un club con 102 años de historia no puede desaprovechar una oportunidad como esta de saldar la deuda histórica que mantiene con su afición y con su Dios.
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