Ceferin tiene mal socio en Al Khelaïfi

Acabado el partido del Bernabéu, Al Khelaïfi bajó a los vestuarios en busca de bronca con el árbitro, el holandés Makkelie, por no haber pitado falta de Benzema en su acoso a Donnarumma en el primer gol. Al margen de lo que cada cual piense de la jugada, el hecho es insólito. Eso de un presidente bajando a abrumar al árbitro por el que se ha sentido contrariado (en una sola decisión, y fronteriza) es nuevo. Refleja falta de contención, personalidad agresiva, complejo. Habla mal del personaje que hizo tal cosa, pero resulta que ese personaje es presidente de la ECA, la representación de los clubes en la UEFA. Eje exacto del conflicto UEFA-Superliga.

De hecho, el presidente de la ECA fue hasta no hace mucho el de la Juve, Agnelli, a su vez compadre de Ceferin, presidente de la UEFA. Agnelli tuvo una actitud digamos que poco honorable con su compadre a cuyas espaldas se complotó con Florentino y otros para urdir el proyecto fallido de la Superliga. Como consecuencia de aquello Ceferin le sustituyó por Al Khelaïfi, cuyo PSG ignoró los cantos de sirena de los complotados. Desde aquel momento la figura de Al Khelaïfi va investida de una responsabilidad que va más allá de la de presidir el PSG: representa a todos los clubes europeos ante la UEFA y ante el mundo en general.

A esa luz resulta tanto más impresentable su actitud en el Bernabéu, donde provocó una escena propia de un partido de regional. Un perfecto desastre. La Superliga me parece un mal invento, celebré su pinchazo en el mismo arranque, pero aquel fracaso vino acompañado de la consecuencia indeseada de que Al Khelaïfi, que ya venía abusando de la indulgencia de la UEFA respecto al ‘fair play’ financiero, se elevara al puesto para el que Agnelli demostró no ser digno. Esta charranada del Bernabéu le descalifica definitivamente para tal cargo y deja a Ceferin colgado de la brocha, abandonado por su gran protegido, que ha conducido como un perfecto patán.