San Mamés reta a Benzema

Aún no se han apagado las hogueras épicas del partido de ayer ante el Barça y ya tenemos aquí otro cartel estelar. El sorteo, caprichoso como nadie, ha deparado un Athletic-Real Madrid. Si andábamos cansados por Bilbao con tanto pulso ante el Barça, una tradicional cita con la derrota hasta que ha ido cambiando la dinámica, ahora nos llega el empacho contra los blancos. Por los cambios de fechas, los dos compromisos ligueros ante ellos se concentraron en 21 días en diciembre. Después, una final en la Supercopa en Arabia en la que hubo poco que hacer. Y ahora, turno para la revancha, para espantar todos los fantasmas de una vez por todas: derribar al coloso blanco y dar un paso más hacia la tercera final de Copa seguida. Es un reto descomunal abatir a Benzema, el jugador que más aterra aquí, a la vera del Guggenheim, tras la marcha de Messi. Salió ovacionado en su última comparecencia, una clase magistral. Una más.

Me atrevo a decir que estamos ante el mejor Athletic de los últimos ocho años. Tras el que se clasificó para Champions con Valverde, no veíamos un grupo tan solvente y regular. El sello de Marcelino ya es visible desde todos los puntos de la ciudad y San Mamés corea a sus héroes. ¡Menudo meneo le metió ayer a Xavi, que se cree que maneja el Barça de ensueño de su época de jugador y a ese equipo no hay por dónde cogerlo! En Bilbao, lo que nos interesa, hasta Vega, que siempre ha sembrado la discordia en la platea, fue aclamado. El grupo ataca, abruma, es solidario, acogota a sus rivales, especialmente en San Mamés. Que la eliminatoria sea a partido único aquí iguala mucho las fuerzas. Bajo la jefatura de Muniain, cuyo magisterio no puede obviar ni un minuto más Luis Enrique, se nota invencible en las eliminatorias, en las que nadie le ha tosido en tres años y 14 entregas.

El delirio de ayer nos acercó a momentos que casi ni se recordaban en la ciudad. Fue un partido que rozó la perfección. Una noche memorable de la que se va a hablar muchos años, o quizá solo hasta que caiga el siguiente coloso, este Madrid. Las actuales restricciones de un 75 por ciento de afluencia expiran este mes, habrá que ver si se abre la opción de poder llenar el estadio a comienzos de febrero porque en esa eliminatoria ante el Madrid va a reventar La Catedral. Ayer se acercaron a su localidad 37.287 personas sobre las 40.000 permitidas. Otro detalle vital es si finalmente estarán Vinicius, Rodrygo, Valverde, Militao y Casemiro o se largan por los compromisos de la CONCACAF. Ya tuvimos un sainete por esta razón en la Liga con aplazamiento del partido. Los que seguro que no fallan son los soldados de Marcelino.