JUAN GUTIÉRREZ

El histórico KO de Kiko

Kiko Martínez tumbó contra pronóstico a Kid Galahad, el campeón mundial FIB del peso pluma, cuando nadie esperaba su regreso a la cima.

El histórico KO de Kiko
Action Images via Reuters
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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En medio de rugidos de motores, de goles internacionales y de raquetazos maestros, el pasado fin de semana se nos coló un KO impresionante, espectacular, sorprendente… Kiko Martínez tumbó contra pronóstico a Kid Galahad, el campeón mundial FIB del peso pluma, cuando nadie esperaba su regreso a la cima. Habían pasado más de siete años desde que Kiko cedió su cinturón del supergallo ante Carl Frampton en Belfast. Desde entonces había tenido otras tres oportunidades de volver a reinar en el globo, pero sucumbió en todas: ante Scott Quigg, en 2015; ante Leo Santa Cruz, en 2016, y ante Gary Russell Jr, en 2019. Su visita a Galahad parecía destinada al mismo resultado, se presentaba como la típica defensa ante un viejo campeón venido a menos… Todos los análisis se equivocaron. Como dijo el prestigioso promotor Eddie Hearn: “Un puñetazo cambió la historia del boxeo español y británico”. A los 35 años, Kiko vuelve a ser campeón del mundo. Y se convierte, además, en el segundo púgil nacional, después de Javier Castillejo, que lo consigue en dos divisiones diferentes.

El triunfo de Kiko es el premio a la profesionalidad de un deportista que vive “como un monje”, que es “boxeador los 365 días del año”, que se cuida incluso más que en sus inicios. También es el premio a la persistencia. Quería demostrar que no estaba acabado. Y lo ha hecho. Liberado de esa carga, el alicantino de Torrellano ha puesto fecha a su final. Un par de defensas, un año más en activo, y se acabó. Si hubiera nacido en la primera mitad del siglo pasado, Kiko sería un ídolo de masas. Le ha tocado vivir otra época, pero lo hecho con orgullo y dignidad. Lejos de los grandes titulares que sí laurearon a los campeones de otras generaciones, Kiko puede presumir, sin complejos, de que ha llegado a lo más alto en su trabajo y de que ha entrado, para siempre, en la historia del deporte español.

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