Rodrygo sin exageraciones

El Real Madrid, en la misma jornada, tiene cuatro puntos más que en la temporada pasada, en la que le faltaron solo dos puntos para ganar la Liga. El Atlético de Madrid, actual campeón, está hoy a dos puntos de los blancos y los máximos rivales, los blaugranas, ocho puntos por detrás. Ganas de volver a veros. En los primeros compases, las parejas de baile del Madrid por el liderato son, además de los rojiblancos, la Real Sociedad y el Sevilla. Siete victorias blancas, una sola derrota, contra el Espanyol en Barcelona, y tres empates. En Champions, dos victorias y una derrota contra el Sheriff moldavo, calificada con bastante exageración como derrota histórica.

Los pilares de este Real Madrid son: un gran portero, Courtois; dos centrales de altísimo nivel, Militao y Alaba; un gran centro del campo, con fecha de caducidad, Casemiro, Modric y Kroos; un delantero candidato al Balón de Oro, Benzema; las aportaciones de futbolistas, varios saliendo de lesiones, como Carvajal, Mendy, Valverde, Rodrygo, Asensio, Nacho y Lucas Vázquez entre otros, y la gran revelación, Vinicius. El brasileño ha mejorado mucho con respecto a las tres temporadas anteriores. Suma a su velocidad, la buena finalización de la que carecía. Tiene todavía mucho margen de mejora para llegar a ser tan bueno como muchos dicen que es. En el fútbol son habituales las exageraciones. Se pasa del olimpo al infierno según sople el viento. Por mucho que a algunos les ciegue el resplandor, comparar, como se ha hecho, a Vinicius con Pelé, un futbolista que ganó tres Mundiales, el primero de ellos con 17 años, y que marcó más de 1.000 goles (no todos en partidos oficiales), o con Romario, máximo goleador de 10 Ligas en Brasil, de tres en Holanda, y de una en España, es una exageración muy exagerada.

Muy tapado por los focos sobre Vinicius hay un gran futbolista que con su presencia en la banda derecha equilibra el ataque de los blancos, Rodrygo. Sin él en el campo, los ataques del Madrid son casi en exclusiva por la banda izquierda de Vinicius, y no rinden en esa posición ni Asensio ni Valverde porque no es la suya, no son extremos. Si Ancelotti apuesta por un 4-3-3, y mientras Hazard y Bale sean solo recuerdos de lo que fueron, Rodrygo, sin exageraciones, tiene sitio entre los mejores del Madrid.