Realismo mágico en el Brasil-Argentina

En 1946 un partido de Copa América entre Brasil y Argentina duró siete horas. La causa fue una patada del brasileño Jair al argentino Salomón, que salió con la pierna rota. En diez años se les alternó en la Copa América: o iba uno o iba el otro, a tanto se llegó. Siempre quedó un rescoldo. Desde que empecé a ir al fútbol en España encontré con frecuencia que dos adversarios se cruzaban patadas terribles: siempre se trataba de un argentino y un brasileño. Sin irreconciliables, disputan la primacía sudamericana. Argentina gana por 11 a 7 en la Copa América, pero Brasil responde con su espectacular 5-2 en el balance de la Copa del Mundo.

Eso como telón de fondo. Vengamos a esta semana. La Premier no permitió que sus jugadores brasileños fueran a este partido, porque hubieran tenido que guardar cuarentena al regreso. Argentina pactó que se los dejaran para dos partidos, con garantía de que estarían en burbuja. Por su parte, Brasil responde a la imposición de cuarentena en Inglaterra con el trato recíproco: los que vayan de Inglaterra a Brasil deben guardar cuarentena. En ese caso estarían los cuatro ‘jugadores premier’ de la Selección Argentina, que se hicieron los ‘piolas’ y falsearon las respuestas en la carta de ingreso, exagerando el tiempo que llevaban fuera de Inglaterra.

Pero los brasileños no son ‘giles’ y entre la llegada al país y el partido comprobaron la verdad: esos futbolistas habían jugado hace muy poco en Inglaterra. Así que irrumpieron en el partido para retirarlos, ante los ojos atónitos de tantos televidentes por todo el mundo. La CONMEBOL, que había aprobado el enjuague, se echó a temblar. ¡Quién iba a esperar que el país de Bolsonaro, tan despectivo con la pandemia, se tomara tan a la brava el asunto! Brasil ha actuado mezquinamente, pero los argentinos hicieron algo indebido al falsificar la carta de ingreso. Ahora la FIFA tiene una patata caliente. En el fútbol sudamericano todo es posible.