Atletismo de presente y futuro

La Selección de atletismo ha regresado de los Mundiales Sub-20 de Nairobi con tres medallas: la plata de Tessy Ebosele en triple salto y los bronces de Paul McGrath y José San Pastor en 10.000 metros marcha y decatlón, respectivamente. Pero más allá de los valiosos podios, que son la punta del iceberg, España ha vuelto con el buen sabor de una gran actuación conjunta, con la misma sensación de equipo que ha inundado todas sus participaciones estivales. De los 16 atletas que viajaron a Kenia, tres de ellos retornan con medallas; nueve, con puestos de finalistas, que en realidad son diez porque Ebosele dobló en longitud; y 13, con clasificaciones en el top-10. El número de finalistas iguala la decena de Lisboa 1992, aunque entonces las preseas fueron dos platas. Los números son favorables. La actitud, también. Nairobi ha rematado una temporada al aire libre esperanzadora, en la que ya se batió el récord de medallas en los Europeos Sub-23 de Tallin, con 15 podios que superan, con mucho, los diez que se lograron en Amsterdam 2001. El atletismo español pega fuerte desde abajo.

El cénit se alcanzó en los Juegos de Tokio, donde Ana Peleteiro logró la única medalla, bronce en triple salto, que marca el trayecto a Ebosele, para lo bueno y para lo malo. El ejemplo de Peleteiro demuestra que es posible reeditar los éxitos en la élite, pero también las espinas que se pueden clavar en el camino. Su podio fue la guinda a una radiante actuación general, a pesar de la lesión de Orlando Ortega. A ese bronce hay que sumar diez diplomas olímpicos, cuatro de ellos en la cuarta posición y tres en la quinta, muy cerca de las medallas. Entre ellos destacan ejemplos de juventud. Adrián Ben y Mohamed Katir tienen 23 años. Asier Martínez, menos: 21. El navarro, sexto en 110 metros vallas, venía de colgarse el oro europeo sub-23. Un modelo del presente y del futuro del atletismo español.