Buenas noticias en LaLiga sin Messi

La pregunta de la jornada era qué iba a ser del Barça (y de LaLiga) sin Messi y la respuesta fue esperanzadora. El Barça salió como una moto ante la Real y Memphis, inscrito a última hora gracias a que Piqué accedió a bajarse la soldada permitiendo así margen para las nuevas incorporaciones, gustó mucho. No es Messi, claro, no meterá 50 goles ningún año, pero es un jugador brillante, que hace cosas de mérito, belleza y peligro, y con jerarquía para mover un equipo como el Barça desde el mismo día de su llegada. El Barça tuvo unos primeros 20 minutos primorosos, con esfuerzo en la recuperación, dinámica y profundidad.

Nada fue como los primeros minutos. En la segunda mitad, con los cambios en el descanso, la Real espabiló y hasta llegó a amenazar al ponerse a un gol de distancia, pero al final el Barça cerró el partido con un bonito 4-2 y un aire esperanzado. Braithwite hizo dos y regaló otro, en su actuación más convincente desde que llegó al Barça, y Griezmann estuvo en líneas generales bien. El Barça ha perdido mucho sin Messi, pero ha ganado en variedad y en dinámica y el socio se marchó contento. Como el Madrid también gustó la víspera y como el público ha vuelto, las sensaciones tras la primera jornada no son depresivas, sino esperanzadas.

También volvió firme el Atlético, pero esto se esperaba. En su caso no hay traumas, sino el orgullo del campeón y el eterno ahínco del “jornada a jornada”. Ganó pese al VAR, cuyo papel en el partido de Vigo merece comentario. Munuera, en el campo, no vio penalti. En el VAR estaba Medié, descendido el curso pasado, pero como con 41 años ya no puede ir a Segunda le han acoplado en el VAR, como a los retirados por edad. Desde ahí enredó a Munuera, que dio un penalti que según las normas del año pasado lo hubiera sido, pero no con el último cambio. Similar, para más inri, a la jugada de Lucas Vázquez en Vitoria que no fue señalada.