Ole, ole, ole, Cholo Simeone

"Los chicos de catorce años no saben lo que es El Pupas", lo dice Simeone a Francisco Javier Diaz, y esa frase que brilla en la excelente entrevista compendia los logros de Simeone en estos diez años en el Atlético, que ya sabemos que se van a prolongar al menos tres más. Llegó cuando el Atleti se estaba abandonando a una estéril estética del malditismo. 'El Pupas'. Su destino era perder, ya que otros tenían más dinero, y donde no llegara el dinero ya llegarían los árbitros. Para los jugadores era cómodo. Mientras el Madrid buscaba “rival digno para derbi decente”, Sabina cantaba su elogio a esa “manera de palmar”.

Simeone no vino aquí para recostarse en ese pesimismo autocomplaciente, sino para combatirlo. Tiró por una línea áspera ("aquí no basta sólo con el talento" es una de sus frases en la entrevista) lo que hace que su fútbol no sea del todo grato. No regala nada. Si el equipo se adelanta tiende a cerrarse. Cuando se ve por detrás ataca con insistencia y con fórmulas variadas, hasta dar la vuelta al partido, y ese es el Atlético que más nos gusta. ¿Por qué no es siempre así? Ese es su déficit. De un tiempo acá tiene jugadores para hacer un equipo de más vuelo, escogidos con su plácet, pero no se decide. Ya llegará.

Mientras, unos discuten su modelo y otros lo aceptan, porque da resultados. Lo que es indiscutible es que da estabilidad. El Atlético ha crecido seriamente sobre el esqueleto deportivo que ha construido Simeone, cuyo ideario está perfectamente razonado en su conversación con Francisco Javier Díaz para As. Leyéndola recordé una frase de Miguel Ángel Gil en Don Balón, cuando su padre consumía entrenadores sin pausa. “Lo hemos probado todo menos la paciencia”. Aquel tiempo queda lejos. El Atlético es ahora un club con varios pilares sólidos, y uno de ellos es su entrenador, que afronta el curso con la fe de siempre.