REAL MADRID

No es lo que Sergio Ramos cobra, es más lo que representa

Los destinos de Sergio Ramos y el Real Madrid se separan momentáneamente...

Marco Ruiz
Nació en Granada en 1977. Licenciado por la Universidad Europea, entró en AS en 1999, por tanto, es canterano y ‘one club man’. Tras hacer la información del Atlético dos años pasó a formar parte de la sección del Real Madrid, de la que ahora es su Redactor Jefe. Cubrió la Eurocopa de 2008, tres Mundiales de Clubes y una final de Champions.
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Los destinos de Sergio Ramos y el Real Madrid se separan momentáneamente. El gran capitán terminará volviendo. Él mismo lo ha dicho. “No es un hasta siempre, es un hasta luego. Volveré tarde o temprano”. La frase es lapidaria pero no suena a amenaza. Ramos es una parte muy importante del Madrid. Es él quien provocó el punto de inflexión ganador en la historia moderna del club con su gol en el minuto 93 de Lisboa que valió la Décima. ¿Qué hubiera pasado si ese cabezazo no hubiera entrado? Muy probablemente, para empezar, que la continuidad de Florentino Pérez al frente del Madrid habría estado severamente amenazada.

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El propio Florentino Pérez reconoció en el acto de despedida de Ramos lo difícil que ha sido para él decirle adiós. Y llegados al fatal desenlace sólo queda preguntarse qué es lo que ha llevado a la salida precipitada, pues nadie puede negar que a Ramos le quedan dos o tres años de fútbol a un buen nivel. Es fácil caer en la tentación de quedarse en la superficie y argumentar que la salida del último gran capitán blanco fue provocada por la ausencia de acuerdo económico. Pero hay otra lectura, que no se trata tanto de lo que el capitán tenía que cobrar, sino lo que significa.

Florentino Pérez habló de “cambios necesarios” en sus últimas comparecencias públicas después del anuncio de la fallida Superliga. “Si no estás en movimiento, todo se viene abajo”, llegó a justificar. A día de hoy, con una bajada tan grande en los ingresos por la pandemia y la ingente inversión realizada en el estadio, no hay mucho más modo de agitar el árbol que con movimientos como éste. El que viene será un Madrid sin Zidane, pero sobre todo sin Ramos. Sin esa figura suya, la del cuatro, que ejerce tanta influencia en el vestuario como para parar en seco una rebaja salarial conjunta o hacer frente al presidente después de una eliminación europea si éste baja a la ducha a reprender a los suyos. O incluso para posicionarse en contra de la llegada de técnicos como Conte o Mourinho. El Madrid ha sobrevivido sin problemas al adiós de todos sus últimos grandes mitos: Del Bosque, Hierro, Raúl, Casillas, Zidane… Lo hará también al adiós de Ramos. Pero como él dice y como ha sucedido casi en todos los casos, volverá. Porque Ramos ya es historia del Madrid.

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