Isco: ahora o nunca

Lleva Isco demasiado tiempo acomodado y dilapidando gran parte de su talento y de su prestigio con poca actitud y menos ambición. Se ha convertido en un futbolista del montón, resignado a su suerte de jugador de relleno y más preocupado por lo que se dice de él en redes que por revertir su situación. Es una sombra del jugador referencial que fue y, lo que es peor, no parece tener demasiadas ganas de rebelarse. Se quiso marchar en el mercado de invierno, pero el mercado le dio un bofetón de realidad y nadie quiso apostar por un tipo que, hoy en día, cuesta mucho y rinde poco.

Recuperado de unas efímeras molestias de espalda, Isco tiene ante el Getafe una de las pocas posibilidades que le quedan para que no se le considere ya por todos caso perdido. Zidane,que siempre le ha tenido fe, está en cuadro y con la necesidad de que el andaluz reaccione en un momento crucial. Con la Champions en el horizonte y la enfermería a tope, a Isco se le presenta un último tren con doble recompensa. Que en verano algún equipo importante se acuerde de él y, por otro, volver a entrar en las quinielas para la lista de Luis Enrique. En un momento en el que ni club ni afición tienen esperanzas de que reaccione y saque su mejor versión, Isco puede aferrarse al último tren del máximo nivel o seguir con ese aire depresivo y pasota que le está convirtiendo en un millonario pero intrascendente y con fama de malgastar su talento. En su mano y sobre todo en su cabeza está la decisión.