Hazard: un crack a tiempo parcial

Ni el bonito gol conseguido ante el Alavés es un brote verde suficiente como para que el personal recupere la esperanza de empezar a ver en el Madrid al excepcional futbolista que deslumbró en la Premier. Si en un partido resuelto y con viento a favor el físico no le da para completar los 90 minutos, se hace cuesta arriba pensar que esté capacitado para ser desequilibrante durante un partido entero de mayor calado e intensidad.

Desde el club siguen deslizando la idea de que la lesión de tobillo es historia y que lo único que necesita Eden es recobrar sensaciones jugando con asiduidad, pero la imagen en el campo es la de un tipo que continúa sin estar en plenitud física y que juega más pendiente de protegerse que de ser desequilibrante con el balón pegado a los pies. El belga tiene la fortuna de que su mayor admirador en el club es su entrenador, que prefiere contar con Hazard a medio gas que darle galones de titular indiscutible a Vinicius. Zidane le mantiene una fe ciega, a pesar de que es evidente que el chico a veces ha respondido a esa confianza con una preocupante falta de profesionalidad.

Es cierto que las lesiones le han castigado en exceso desde que llegó, pero también es una dolorosa realidad que no ha puesto el empeño suficiente en estar físicamente en perfecto estado de revista. Y eso, cuando llegas a una institución tan grande como el Madrid, es intolerable. El fogonazo de Vitoria puede ser un buen comienzo, pero Hazard está en la obligación de ponerse definitivamente las pilas y devolver con fútbol, carácter y esfuerzo la confianza y el suculento contrato que todavía no ha empezado a justificar.