Ya sabes cómo son las redes

El Athletic empezará a disputar hoy uno de los dos grandes acontecimientos para los que se clasificó con Gaizka Garitano en el banquillo. El técnico de Derio no podrá disfrutar ni de la Supercopa de España ni de esa final de Copa del Rey que la pandemia alejó tantos meses de su fecha original. Sus resultados como máximo responsable del banquillo de San Mamés no fueron nada malos, pero le condenó la sensación extendida de que el juego del equipo era mejorable. Si todas las destituciones resultan dolorosas, ésta, por las consecuencias que conllevaba y por la condición de aficionado del propio club del protagonista, lo fue más. Y ya ni digamos si a Gaizka se le ocurrió entrar en las redes sociales para comprobar cómo había reaccionado la hinchada a su adiós.

Yo, que no soy Gaizka y el asunto me afectaba poco, decidí hacerlo: quise saber qué se decía en Bilbao de la manera que tenemos ahora de saber qué se dice en los sitios sin estar en ellos. Lo que leí me horrorizó. No porque la gran mayoría estuviera de acuerdo con la decisión de su club —que tenían todo el derecho de estarlo, faltaría más—, sino porque muchos se expresaban con festejos indisimulados, palabras gruesas o incluso insultos. Se lo hice saber a Segurola, que me contestó algo así como “ya sabes cómo son las redes, no hay que darles tanta importancia”. Pues seguramente no hay que dársela, o no creer que reflejan una imagen nítida y exacta de la realidad. Pero pienso que convendría empezar a difundir la idea de que faltar al respeto a alguien que no te lo ha faltado a ti, igual en la vida que en Internet, está mal y no es apropiado. Ocurrió ahora en el Athletic, pero pasa en todos los clubes del mundo y cada vez de manera más recurrente y agresiva: lo sufren los entrenadores que pierden partidos, los delanteros que fallan goles y los defensores que cometen errores. Y lo hemos normalizado porque, ya se sabe, las redes son las redes y ahí se permite todo. Incluso poner a parir a uno que es de los nuestros.