Mochileros del balón en pleno Covid

Hay que dar mucho valor siempre a lo que hacen nuestros emigrantes del fútbol. En tiempos de pandemia, más aún. Si es difícil estar lejos de casa, de la familia y de las costumbres, imaginen cuando existe una crisis sanitaria tan terrible como la que ha asolado al mundo. Los españoles que juegan en el extranjero son unos valientes; los que además han ganado, unos triunfadores.

Dani Quintana, jugador del Qarabag.

Y los que realmente hacen patria en estas circunstancias son aquellos que acaban en países remotos, clubes innombrables y ligas minúsculas. Esos como Dani Quintana, Michel Madera y Jaime Romero en Azerbaiyán; o Rodrigo Pérez en Real Esteli de Nicaragua; o Bienve Marañón en el Ceres Negro de Filipinas. Para algunos es un retiro exótico, una experiencia más en sus dilatadas trayectorias. Pero para la mayoría es una forma de vida, un camino que han escogido gracias a la labor que hicieron antes otros expatriados. Esa es la grandeza de esta gente. No son tan importantes como Iniesta o Casillas, pero en realidad ellos, nuestros mochileros, han conquistado el mundo.