¿Qué pasa?

Shon Weissman marcó su primer gol blanquivioleta ante Osasuna y la celebración me dejó perplejo, como si estuviera reclamando algo o como si pidiera explicaciones... pero luego en los dos siguientes que marcó, de nuevo ante los navarros y el pasado sábado ante el Getafe, repitió el mismo gesto; brazos abiertos y la frase ¿qué pasa? leyéndose en sus labios a través de las imágenes de televisión. Es sencillo pero efectivo, es como decir aquí estoy porque he venido y he venido a marcar goles. Lo cierto es que sus tantos han sido remates a un solo toque (en el primero controló, giró y disparó), es decir, necesita lo mínimo para marcar, que le llegué el balón y poco más. Sabe dónde tiene que estar para ser peligroso; luego cumple la premisa de trabajo que exige el técnico, así que su crecimiento puede ser exponencial... buena noticia en cualquier caso. Espero ver el efecto que tiene esta celebración sobre la grada pucelana llena de público tras un gol recién marcado...

Roque Mesa ha tardado en llegar, pero si sigue como en el Coliseum parece que lo ha hecho para quedarse. Un medio centro que pide la pelota y la usa, que tiene carácter y mando. Va cogiendo el ritmo y esa también es buena noticia. Si encima Kike Pérez sigue haciendo partidos como el que soltó ante los 'azulones' y San Emeterio apoya con su trabajo callado pero efectivo, el centro del campo empieza a sanar de sus males... eso espero. Eso sí, no por esperada deja de ser mala la noticia de que Marcos André se piede dos meses y medio.

El déficit que acumuló el Real Valladolid en los ocho primeros partidos es un lastre pesado, pero Sergio González tiene razón, dijo en la última previa que había que dejar atrás esas sensaciones y centrarse en lo positivo. En las nueve jornadas siguientes el equipo que dirige ha ganado cuatro choques (Athletic, Granada, Osasuna y Getafe), empatado tres (Levante, Sevilla y Cádiz) y sólo cedió ante el Atlético de Madrid en el Wanda y ante el Barcelona en casa. Son 15 de 27 puntos y así sí se sale de abajo. Siempre se dice, hay que tener paciencia y los primeros que se ponen nerviosos con los malos resultados son los que se van al hoyo... decirlo es fácil, mantener la calma es lo complicado y lo estamos viviendo en esta casi media campaña que lleva disputada el equipo en la que se pide la cabeza del técnico que nos trajo a Primera tras cada tropiezo.

Quedan dos choques para acabar la primera vuelta y pasar de los 20 puntos no parece tan lejos ya y más teniendo en cuenta que se los va a jugar ante equipos de su liga, sí, de su liga, ya que por muchas ínfulas de grandeza que siempre tiene el Valencia, lo cierto es que está metido en el mismo barco que el Pucela... y el Elche que aunque tiene un partido menos, tampoco va sobrado de puntos. Ambos visitarán Zorrilla de forma consecutiva.

Pero antes habrá que jugar la Copa, en Marbella. Si está recuperado de sus molestias, es buen momento para que Orellana coja ritmo y empiece a ser lo que todos esperamos... si tarda mucho más hará bueno a Sandro, cuyo paso por Valladolid fue testimonial. De momento Orellana será recordado por su seguridad en dos penaltis lanzados... poco bagaje para quién vino como franquicia del equipo.

Por último reseñar lo bien que suena el 'banderas blancas y violetas...' en el Pabellón Pisuerga y como los aficionados tímidamente eso sí, lo corean. Se va haciendo ese sentimiento de club, se van adoptando señas de identidad y se acrecienta ese 'pucelanismo' latente, siempre discreto y elegante, pero que en el fondo está deseando salir y sobresalir. Esos pequeños gestos como tararear el himno cuando te vas sentando en tu ubicación a mí al menos me gustan y como diría Weissman, sí soy de Pucela ¿qué pasa?