Los tres se merecen más respeto

Es evidente que ni la pandemia ni la crisis económica son el mejor contexto para los jugadores que tienen que renovar su contrato, pero tampoco parece muy lógico que tres futbolistas de jerarquía en el vestuario e indispensables para Zidane estén a 15 días de poder decidir libremente sobre su futuro. El culebrón Ramos es un tsunami que se lleva todo por delante por su trascendencia, pero Modric y Lucas Vázquez están en la misma situación aunque con ruido diferente.

Mientras que con el capitán todo parece a expensas de una reunión con Florentino, el croata y el gallego no encuentran respuesta en el club a sus reconocidas intenciones de continuar vistiendo la camiseta blanca. Por el camino Zidane aprovecha cada comparecencia para recordar que quiere que sigan los tres, pero de momento su petición está cayendo en saco roto y da la sensación de que su mensaje no está llegando con demasiada fuerza al presidente. En el césped los tres están demostrando ambición y se están ganando a pulso un tratamiento diferente, pero cada comparecencia pública de cada uno de ellos deja la sensación en el ambiente de que el Madrid no tiene ni prisa ni muchas ganas...

La profesionalidad de los futbolistas está siendo impecable, pero a medida que avancen los meses la situación se puede enquistar y acabar perjudicando al grupo. Tres tíos que han sido tan honestos e importantes en la historia reciente del club merecen ser tratados con el máximo respeto. El Madrid no está obligado a renovar a ninguno de ellos si no lo cree conveniente, pero sí tiene la obligación moral de hacerles ver si se cuenta o no con ellos para al futuro. No se trata de firmarles un contrato deprisa y corriendo, se trata de mostrar cariño y empatía hacia tipos que están demostrando que su amor por el escudo va más allá de un papel firmado.