El Valencia se dejó dos puntos

Al Valencia le faltó carácter de salida y colmillo afilado en la recta final. Los hechos dicen que en Mendizorroza rescató un punto, porque a fin de cuenta llegó al descanso perdiendo 2-0, aunque en verdad lo que hizo fue dejarse dos por el camino. Sus dos errores defensivos en los goles del Alavés fueron tan dantescos como la ocasión malograda por Kevin Gameiro en el tiempo de descuento. Al Valencia hay que reconocerle que se rebeló contra sí mismo, si bien, como bien dijo Gracia a la conclusión del encuentro: “Regalamos mucho a los rivales”.

A Gracia habrá que preguntarle por qué sus jugadores salen a los partidos como si no fuera con ellos la cosa. Le pasó contra el Levante, el Celta, el Huesca, el Elche y también contra el Alavés. A su vez, una vez más, hay que destacar el acierto del entrenador navarro a la hora de hacer los cambios. La salida de Gonçalo Guedes y en especial la de Manu Vallejo revolucionaron el partido. Lo del gaditano no es flor de un día sino su tónica habitual cuando pisa el césped. Siempre cumple cuando sale, juegue más o juegue menos, aunque suele hacerlo mejor cuando aparece como en Vitoria, de revulsivo. La historia está llena con futbolistas de ese signo. La clave de Manu Vallejo es que da siempre lo que tiene y agradece cada oportunidad que tiene, lo que honra a un currante del fútbol y le dignifica como profesional.