Nadal contra una roca

De las 28 finales de Grand Slam que ha disputado Rafa Nadal, 20 de ellas con victoria, sólo diez han sido ante rivales fuera del Big Three, y sólo uno de estos oponentes, Stan Wawrinka, logró doblegarle en Australia 2014, aunque ocurrió ante un Nadal renqueante, que luego se desquitó en Roland Garros 2017. De los otros siete finalistas que no eran ni Novak Djokovic ni Roger Federer, únicamente uno ha sido capaz de llevarle hasta el extremo, hasta un quinto set y hasta cerca de cinco horas de juego, con ambos contendientes al límite. Ese tenista fue el rocoso Daniil Medvedev, el año pasado en el US Open, el 19º grande de Rafa. Un rival durísimo que cuando está en racha no le pierde la cara a nadie. Y ahora lo está. Basta con preguntarle a Djokovic, a quien desesperó el miércoles.

Medvedev será este sábado el último obstáculo de Nadal para acceder a la final de la Copa Masters. La buena noticia es que el español siempre ha ganado al ruso, en sus tres duelos. Además, esas tres victorias han sido todas sobre pista rápida. Es más: la última sucedió hace un año aquí en Londres, sobre esta misma superficie de GreenSet que tan pocas alegrías ha concedido al balear. Fue una batalla de dos horas y 46 minutos que se resolvió en el desempate final. Eso ofrece una idea de lo que puede ocurrir hoy. El cara a cara entre ambos, aunque impoluto para Nadal, no debe conducir a engaños. Será un partido complicadísimo en el que Rafa, como él mismo ha reconocido, tendrá que dar "un paso más" si quiere tumbar al moscovita. El mallorquín está en forma y ha desplegado un buen juego, pero eso sólo asegura su competitividad, no la victoria, porque aquí juegan los ocho mejores del mundo. Medvedev, diez años menor que Nadal, ocupa el cuarto puesto de la ATP. Es junto a Thiem, y con permiso de Tsitsipas y Zverev, el aspirante al trono del Big Three. Hay pelea.