Zidane, los pesos muertos y el VAR

El Madrid tiene una plantilla larga, de jugadores prestigiosos, internacionales, de magníficos contratos. Ese es el principio que maneja Zidane, de ahí que le guste alterar tanto el equipo, en busca de tenerlos a todos ilusionados y activos. Fue admirable cómo manejó dos equipos hace tres temporadas. La segunda unidad goleaba en LaLiga cuando era requerida. Pero la realidad hoy es otra. Aparte de que el grupo titular va sobrado de años y falto de Cristiano, en la segunda unidad hay mucho peso muerto. Isco no levanta, Marcelo está pasado, Asensio no vuelve, Jovic no cuenta, Odriozola nunca está... Apenas hay recambios solventes.

Así pasa lo que pasa, que si con el primer equipo el Madrid aún da el pego en determinadas circunstancias de exigencia, los recambios le descomponen. Y más si están mal hechos. Sin Casemiro, es temerario dejar fuera a Kroos y darle a Isco un papel de ida y vuelta. A eso se unía Marcelo, que dio descanso a Mendy justo una semana en la que no está convocado por Francia, así que no le hacía falta. Mientras, Asensio resulta un atacante improductivo, refugiado en un aseado juego menor, de pase corto. De paso, Vinicius parece en un intento de cambiar su naturaleza para amoldarse a lo que quiere Benzema, y así pierde filo y gracia.

Todo junto frente a un Valencia al que el Madrid pone horrores. Gayà se hizo un picnic con Asensio y por esa vía, más fallos en defensa que empiezan a ser repetitivos, el Valencia goleó. Y luego está el VAR, que esta vez no le cayó cara al Madrid, sino cruz. El penalti de Marcelo parece serlo al golpe de vista, pero revisado no lo es. Los otros dos, sí, y apelar al forcejeo previo entre Asensio y Cheryshev, con manotazo de éste y dimisión infantil de aquél, me parece un poco forzado. Valga como contraargumento a la leyenda del VAR como permanente cómplice del Madrid, pero no para explicar la derrota en Valencia, y mucho menos justificarla.