Parece vivo

Cómo es que en esta serie nunca matan a nadie, me preguntó una vez un amigo viendo El Equipo A. En un momento dado, se levantó y le gritó al director "¡¿Para cuándo un muerto acribillado en pantalla, tío?!" Era verdad. Cientos de balas iban a dar en cada capítulo a las ruedas de los coches, a la chapa, al suelo, a las paredes, a los muebles. Descorazonador. Si había explosiones, la gente salía volando y se ponía de pie, simplemente coja. Me acordé de este exceso de vida en la serie al oír que a Bartomeu le iba a entrar otro burofax, esta vez de la plantilla del Barça. Qué hombre, qué fortaleza, qué manera de estar vivo.

Cuesta no rendirle admiración porque ninguna crisis acaba de llevárselo por delante. Merece una estatua. Quizás es ya una estatua, y por eso aguanta. En ocasiones no es fácil diferenciar entre estatua y ser vivo. Hace años, en uno de los pisos en los que viví, me hice un poco amigo del perro del vecino. Siempre estaba asomado al balcón. Yo solo le veía allí, agazapado entre unas macetas. Estuve un año silbándole. Hasta que el vecino me dijo que el perro era de porcelana, que no le silbase más. No merecía la pena.

Josep Maria Bartomeu.

El fútbol, por mucho que nos digan, también son los despachos. A veces preferirías noventa minutos de retransmisión de una junta directiva, sin idea de fútbol, discutiendo un fichaje, que de un partido. ¡Qué partidos hay que ver algunos días! En cambio, menudo espectáculo magnífico sería contemplar a Bartomeu y los suyos en mitad de un trabajo que, en cierto modo, consiste en carecer de conocimientos futbolísticos, que bien podrían entorpecer su labor directiva.

En Crónicas de la mafia, Íñigo Domínguez cuenta que en el cenobio de Mazzarino había cuatro frailes que en los años 50 formaban parte de una banda de extorsión a comerciantes. Uno de ellos entró un día en una farmacia y acarició al hijo del farmacéutico al que extorsionaba, mientras le decía: "Qué guapo, parece vivo". Justamente esa es la impresión que da el presidente del Barça: parece vivo también.