Wembley e Inglaterra, un imposible sin cinco titulares

No hay partidos más importantes que otros, según repiten todos los entrenadores, pero este lo era porque entre Inglaterra y Bélgica estará el clasificado para la fase final de la Liga de Naciones. Y a los de Roberto Martínez no sólo no les acompañó en Wembley la buena suerte, sino que les dio la mano la mala: mientras se iban acercando a Londres se les fueron cayendo referentes. Sin cinco de sus indiscutibles y contra una Inglaterra quizá más cerca que nunca de tocar metal en 2021, 55 años después del Mundial 1966, las sensaciones fueron mejores que el resultado (2-1). Quizá hambre para hoy y pan para mañana.

Bélgica enseñó aplomo en uno de los grandes templos del fútbol sin Courtois, un portero que sólo encajó dos goles en las nueve jornadas que disputó hasta sacar el billete para la Eurocopa; Hazard, la gran estrella y el líder de la Generación de Oro; Mertens, el jugador al que Martínez ha alineado en más partidos; Vertonghen, el belga con más internacionalidades; ni Vermaelen, otro fijo. Para las ausencias de los dos últimos hubo una respuesta prometedora: Boyata y Denayer aseguran el futuro.

Pese a tantas y tan decisivas bajas o al poderío inglés en casa, donde los de Southgate no pierden desde septiembre de 2018 (1-2 ante España), ni mucho menos se encogieron de primeras los Belgian Red Devils. Sacaron la cabeza con un grupo trufado de individualidades de alto nivel como (el decepcionante) De Bruyne o (el goleador) Lukaku, ese trabajado sistema de tres centrales, el buen trato del balón desde atrás o la presión arriba.

Aunque insuficiente para mayor gloria, la puesta en escena belga fue maravillosa. A los 15 minutos les habían anulado un gol y habían hecho otro, de penalti. Una torpeza de Meunier propició el empate en el 40' y un tiro con rebote de Mount anunció en el 64' el mal sabor de boca con el que acabaría la tarde. Pero, un punto por detrás de Inglaterra, a Bélgica, que no sufría una derrota desde noviembre de 2018, el calendario le presenta tres citas para salir a flote; y una marcado en rojo: en noviembre, frente a Inglaterra, en Bruselas... y, sin accidentes de por medio, con su arsenal al completo.