Puig tiene un buen lío

Sin Marc Márquez en pista, el desastre de Honda en MotoGP es antológico. Su ausencia ha destapado de manera estrepitosa las carencias de la marca japonesa en la categoría reina, con Nakagami como primer clasificado en una discreta novena posición. El debutante Álex Márquez está lejos de las expectativas (incluso siendo novato) con sus 15 puntos, Crutchlow suma solo siete penalizado por las lesiones, mientras que Bradl no ha puntuado en cuatro carreras sustituyendo a Marc. Dejando al margen las circunstancias adversas de las caídas, imprevisibles y parte del riesgo de la competición, estos resultados evidencian que algo falla en HRC y que su responsable deportivo, Alberto Puig, ha sido incapaz de solventarlo desde que asumió el cargo en 2018.

Carlo Pernat, un peso pesado del Mundial desde hace décadas, carga duramente contra Puig aconsejando incluso a Honda su despido. Conviene saber que al representante italiano le gusta meterse en cualquier charco más que a un gorrino, aunque tras ese talante polémico su reflexión arroja evidencias casi incontestables. Más allá de la capacidad excepcional del mayor de los Márquez, las decisiones de Puig no han dado los réditos apetecidos: la salida de Pedrosa, el fichaje de Lorenzo, la incorporación de Álex, el limitado nivel de Bradl como piloto reserva… Todo sin olvidar su fracaso para convencer a los ingenieros que la moto que tienen solo es capaz de ganar en manos de un auténtico extraterrestre. La siguiente apuesta de Puig es Pol Espargaró, ojalá que esta vez acierte por el bien de todos (empezando por el propio piloto). De otro modo, el asunto sería ya como para estar muy de acuerdo con el controvertido Pernat…