Márquez: prohibido caerse

Necesitaba entender cuánto de milagroso o extraordinario tiene la recuperación de Marc Márquez. Me parecía que mucho, pero mi criterio en cuestiones médicas, obviamente, es nulo y la mejor forma de salir de dudas era consultar con un par de especialistas, expertos en traumatología deportiva y en el tratamiento de casos tan especiales como el del ilerdense. Ambos me confirmaron que, claro está, no se trata de un proceso convencional en una fractura de húmero, nada inesperado en ese sentido. Sin embargo, me sorprendió su coincidencia al señalar que ver al piloto de MotoGP subido de nuevo en una moto apenas cuatro días después de su operación no resultaba milagroso. Nada habitual desde luego pero no imposible. Sin afectación del nervio, la reducción de una fractura en un hueso ‘grande’, como los médicos lo denomina, es posible con una correcta cirugía, como la realizada con seguridad por Xavier Mir. La voluntad y el coraje del lesionado son el complemento ideal para una intervención por lo demás muy efectiva.

Así que primera duda resuelta: sin ser frecuente ni deseable, ver a Márquez compitiendo otra vez no entra en el terreno de lo paranormal. Habrá que saber cómo se encuentra cuando se ponga al manillar de su Honda en Jerez durante los entrenamientos sabatinos, pero en ningún caso hay que descartar verle en la parrilla del domingo. La otra conclusión de mi conversación con los traumatólogos es la amenaza que se cierne sobre Marc, que incluso cualquier profano puede intuir. En condiciones normales, el campeón de MotoGP tendrá dificultades para pilotar su Honda pero sin mayores riesgos. El problema llegará si sufre otro accidente, entonces sí que las posibilidades de una nueva lesión en el hueso afectado serán muy superiores y de consecuencias imprevisibles. Así que la consigna para Márquez es clara e irrenunciable: prohibido caerse...