Sergio Ramos logra que los días cuenten
Sergio Ramos habla en el campo. Cuando está, el rival sabe que va a tener un serio problema en su afán por buscar el gol.


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"No cuentes los días, haz que los días cuenten". Esta frase la escuché por primera vez en boca de Muhammad Ali, sin discusión el mejor boxeador de todos los tiempos. Con esa filosofía tan vitalista es como logró acabar con los reinados de George Foreman y Joe Frazier. Ali hablaba en el ring, donde bailaba como una mariposa y picaba como una avispa. Y Sergio Ramos habla en el campo. Cuando está, el rival sabe que va a tener un serio problema en su afán por buscar el gol. Cuando está ausente, a menudo los adversarios se encuentran autopistas sin peaje. Las cinco últimas derrotas del Madrid en Champions fueron sin el concurso del camero. Nada es casualidad en la jungla del fútbol. Si el club vuelve a aferrarse al argumento del DNI como hizo con Cristiano, ya sabemos que la argumentación puede autodestruirse a base de fracasos. Los 34 años de Ramos son como los 26 de Varane. Ambos son de máxima fiabilidad.
El capitán quiere retirarse en el Bernabéu y se ha ganado ese derecho a tener, por fin, una salida honorable del Madrid, como disfrutaron en su día Butragueño y Hugo Sánchez, con preciosos homenajes incluidos. Tenemos Sergio en modo élite mínimo hasta el Mundial de Catar 2022. Ese esplendor final debe exhibirlo con la camiseta que ama desde que Florentino se lo fichó al Sevilla el 31 de agosto de 2005. Un tiempo en el que el '4' ha ganado cuatro Champions, cuatro Ligas, cuatro Mundiales de Clubes, tres Supercopas de Europa, dos Copas del Rey... Y lleva 640 partidos de blanco, 91 goles y 38 asistencias. No imagino un Madrid sin él...





