¿Salvavidas o un arma de doble filo?
Comienza a haber una distancia sideral entre los que prometen y los que superan los 30 años en la plantilla. Y hacen faltas más Mendys.


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El último gran fichaje del Madrid antes de la llegada de Hazard (100M€) fue James. Vino por 80 millones en el verano de 2014. Antes que él, en el de 2013, Bale por 101. Son los dos últimos grandes dispendios de Florentino antes de afrontar el del belga, una obligación después de una temporada sin títulos y con la estrella en su último año de contrato. La directriz de la entidad entre Bale y James y Hazard ha sido clara: "Hay que encontrar al próximo Messi o Cristiano a precio de saldo". Y el rosario de jóvenes que han llegado ha sido considerable durante esa época...
El tiempo ha terminado diciendo que la política era acertada. Ha habido de todo, claro. Auténticos pelotazos como Asensio, Valverde o Casemiro. Otros, casos que apuntan a éxito aunque haya costado, como Odegaard. Tibiezas, pienso en Ceballos. Y fiascos como los de Brahim o Vallejo. Pero las cuentas, a pesar de que los últimos están llegando a precio de jugadores realmente hechos, como Vinicius (45), Rodrygo (40) o Reinier (30), son claramente favorables: 180 millones de superávit en cinco años... Eso sí, obsesionarse con esa política es un arma de doble filo. Comienza a haber una distancia sideral entre los que prometen y los que superan los 30 años en la plantilla (Benzema, Modric, Ramos, Marcelo, Bale, Kroos, pronto Hazard...). Y hacen faltas más Mendys... Ya lo dijo Ramos antes del City: "Esto es para hombres, los niños a un lado".





