El vestuario nunca dudó del trabajo de Zizou

Los tiempos de los entrenadores no son los mismos que los tiempos de los dirigentes, de los aficionados y de la Prensa. A la planificación meditada de los primeros se opone siempre la impaciencia de los segundos. Un gran técnico no sólo es el que maneja el ritmo de una temporada sino el que también sabe compartirla con sus jugadores, hacerles entender cuál es el plan que les llevará a todos hacia la victoria. Y Zidane lo consiguió una vez más.

En el pasado mes de octubre, cuando los resultados y el juego no invitaban al optimismo, cuando el técnico galo veía su puesto tambalearse fuertemente, el vestuario y el cuerpo técnico estaban seguros de ganar LaLiga. Esta convicción, por no decir esta obsesión, ya unía a todos y era el mejor apoyo que Zizou podía recibir. Los hombres de fe andaban por Valdebebas mirando al futuro con confianza. Y así siguen...