Atléticos, dejad de llorar por Valverde

Asisto perplejo a la llorera de buena parte de la familia atlética por la sanción de un partido impuesta a Valverde por su tarjeta roja en la Supercopa de Yeda. Menos mal que esta vez el Cholo Simeone ha sido fiel a su filosofía futbolística y ha salido al cruce (sin los tacos por delante y con limpieza) para dejar claro que el uruguayo hizo lo que debía y que él "hubiese hecho lo mismo". Los atléticos llevan años dando la brasa con la intensidad del cholismo y presumiendo de que ellos juegan al límite porque el fútbol hay que ejercerlo con pasión y sin regatear ni los buenos días. Me parece una apuesta y un modelo que te guste o no se puede aceptar como alternativa cuando la calidad y el talento te abandonan como los malos desodorantes. Pero lo que no puede ser es que cuando tu encopetado y eterno enemigo deportivo te moja la oreja utilizando tu propia medicina se den ahora por ofendiditos y quieran parecer que son los máximos candidatos a ganar el Premio Fair Play del Año en la próxima Gala de la FIFA. Los conozco muy bien y sé que interiormente los atléticos están diciendo "qué pena no tener nosotros ahora un jugador como Valverde".

Lo que hizo el Pajarito fue un ejercicio de madurez, impropio de un chico de solo 21 años. Sabía que se inmolaba futbolísticamente y que se iba a la calle, pero en ese momento tuvo la lucidez de saber que con su acción daba a su equipo tres cuartos de Supercopa. Recuerdo que Piqué no persiguió con esa fiereza a Correa en la jugada de la semifinal que eliminó a los azulgrana. Si Piqué hubiese hecho "un Valverde", lo mismo el Barça hubiese ganado en la hipotética prórroga y el otro Valverde, Ernesto, lo mismo seguía en el banquillo del Camp Nou y Setién viendo pasear las vacas en los maravillosos prados de Liencres. Por eso recomiendo a los atléticos que menos llorar y más ser consecuentes. Si están tan enfadados por la sanción del uruguayo que acudan como parte a Competición y pidan que aumenten el castigo. Pero no lo harán. Luego llega el verano y nos piden a Marcos Llorente, o nos convencen para que no entremos en el tanteo de Mario Hermoso o nos venden a Theo por un precio desorbitado. Así que, amigos atléticos, tapaos un poquito y poneos a ensayar las tandas de penaltis, que para nosotros empiezan a ser una pachanga de amiguetes cuando os tenemos enfrente. Títulos y no palabras...