El 'modelo guardería' del Madrid se queda corto

Jóvenes extraordinarios. El cambio de paradigma deportivo del primer Florentino Pérez, pasando de los galácticos y canteranos, Zidanes y Pavones le decían, al actual modelo guardería, con las mejores promesas del planeta, media un abismo. No cabe duda de que Rodrygo, Vinicius, Kubo, Odegaard o Fede Valverde son jugadores especiales, con talentos innatos, por explotar. El problema es que son melones por abrir, dependen como todos de la confianza del entrenador, como se puede comprobar en el caso del uruguayo, y hay una gran diferencia entre ser muy bueno, que lo son, y otra que es ser muy bueno en el Real Madrid. Lo explica muy bien Varane, un buen central y un tipo inteligente, en su entrevista en ‘Onze Mondiale’: “He visto pasar muchos jugadores que no soportan la presión de este club”.

Una exigencia desmesurada. Vinicius es el mejor ejemplo de un fuera de serie, al que parece habérsele metido en la cabeza esa presión para la que no está preparado por edad. Su alto precio, más caro que el fichaje más importante de la historia del Valencia o del Sevilla, el cacareado proteccionismo presidencial y un técnico que duda, resultan un cóctel explosivo en contra de la evolución de cualquier futbolista. En otro contexto, en el que se sienta menos estigmatizado y más importante, Vini justificaría una inversión de ese calibre. El Madrid, sin Hazard, necesitaría de su verticalidad, su rapidez y su desequilibrio, pero necesita sacudirse demasiados fantasmas.

La paradoja del goleador. Resulta que a tres de los cuatro primeros clasificados de la competición les vendría de perlas tener otro delantero goleador. Real Madrid, Sevilla y Atlético se encuentran entre los cinco equipos que menos goles reciben de LaLiga, pero sus ratios anotadores no están acordes a su potencial y tampoco a sus expectativas. El Madrid, con la mejor versión de Benzema, lleva un gol más que la Real Sociedad y dos más que el Villarreal. Si Mariano no cuenta, hay que encontrarle acomodo, liberar esa ficha, garantizarle el premio que le correspondería en caso de títulos, y fichar a un ‘9’ solvente, o al menos en el que Zidane confíe. El modelo guardería va a dejar alguna noticia grata, como Fede Valverde, pero no alcanza para vislumbrar un Madrid dominante y conquistador de títulos, mientras Mbappé sea una utopía.