Competición
  • LaLiga SmartBank
  • Fórmula 1
  • MotoGP
  • Liga Endesa ACB
  • Moto3
  • Clasificación Eurocopa
  • Final ATP World Tour
Fórmula 1
1 1h33:14.678

M. Verstappen

Red_bull

2 a 6.770

Pierre Gasly

Toro_rosso

3 a 6.139

L. Hamilton

Mercedes

4 a 8.896

C. Sainz Jr.

Mclaren

Liga Endesa ACB
EN JUEGO
Kirolbet Baskonia BAS

40

Montakit Fuenlabrada FUE

44

FINALIZADO
Herbalife Gran Canaria CAN

85

UCAM Murcia MUR

79

FINALIZADO
Valencia Basket VAL

92

Casademont Zaragoza ZAR

74

Final ATP World Tour
stefanos_tsitsipas Stefanos Tsitsipas Stefanos Tsitsipas
-
stefanos_tsitsipas Stefanos Tsitsipas Stefanos Tsitsipas
-

No grites "¡goooooooooooool!"

Locutores, comentaristas, tertulianos de fútbol…¿Por qué gritan "gooooooooooooooooool" de forma compulsiva cada vez que, en efecto, se marca un gol? ¿Hay alguna cláusula que les obligue? Parece que fingir la pasión se ha convertido en un requisito para narrar. Me imagino que esa exageración nació para imitar a los locutores sudamericanos. Pero, si se simula, al menos, que resulte verosímil. Lo podemos comprobar en el sexo. La exageración de la expresión del placer es lo menos placentero que hay. Salvo para los ingenuos.

El primer poeta que comparó los labios de una mujer con una rosa era un genio, el segundo, un hortera. El primer locutor que se dejó llevar por el volcán de fútbol interior fue el brasileño Ary Barroso (1903-1964). Era una fuerza de la naturaleza que incluso cantaba durante las locuciones. Pero ahora, los televisores y las radios están repletas de imitadores que sustituyen la palabra por el grito. Esas celebraciones fingidas son la hipérbole de la nada, la catarsis de la mentira. Pura expresión del vacío. Del gallo de José Ángel de la Casa en el "gol de Señor" y el sentido alivio de Camacho en el "Iniesta de mi vida" al asalto cacofónico del locutor actual hay un camino en el que se ha perdido el respeto al oyente. Porque el alargadísimo "gooooooooool" es una imposición, no una demanda. Y es que ningún aficionado grita un gol de esa forma excepto si es un tanto clave o un empate a última hora.

La radio estimulaba la imaginación a base de un relato bien trenzado, pero con el exceso de partidos, para captar la atención, en ocasiones, la radio se ha convertido en una parodia de sí misma. La televisión, por otro lado, ha intentado imitar a la radio, pero al telespectador que ya está viendo lo que sucede, cuando hay exceso le produce una sensación de impostura. No se trata de imitar a Radio Colonia, la emisora uruguaya que retransmite con voz impertérrita partidos para gente con problemas del corazón, pero sí de crear un clima en el que la belleza pueda convivir con la emoción.