El fútbol es rock

Los equipos de fútbol son como bandas de rock. Contienen un ADN casi inmutable que sólo varía cuando entra en liza una figura poderosa (Cruyff, Quini, Di Stéfano) que transforma el ecosistema original para dejar otro. Los equipos y las bandas son seres vivos con personalidad propia. El peso de la camiseta, los mitos y hasta el carácter de la ciudad marcan la manera de estar en el mundo de cada club.

Ahora mismo, el Real Madrid es como Queen. Han reinado, llenan estadios y, a lo largo de su historia, han practicado varios estilos distintos según necesitaban. Y todos ellos les han llevado al número uno. Pero han perdido a su cantante. Era vanidoso, con un ego desmedido, pero era el campeón de campeones. We are the Champions. El Real Madrid, como Queen, intenta seguir sin él como si no hubiera pasado nada, pero ese liderazgo y esa voluntad de triunfo se echan en falta. Lo más importante del caso es que, sin su cantante, siguen llenando estadios y cantando victorias coronados en su trono.

El Barcelona es como Oasis, la banda de los hermanos Gallagher. Las luchas cainitas torpedean su vuelta al éxito. Neymar salió del club pensando que su carrera en solitario iría mejor. El capitán le quería de vuelta, el club no. El capitán no quería a Griezmman, el club sí. A Dembélé nadie le quiere en el club, Dembélé es el único que quiere quedarse en el club. Egos, líos y movidas a lo grande. Como Oasis. Deslumbrados por su propio brillo se autoboicotean mientras el público espera que vuelvan a corear en los estadios sus estribillos irrepetibles.

El Madrid celebra su última Champions.

El Atlético de Madrid es como Los Ramones. Aunque todavía no tienen un gran hit que les consagre, todos les respetan porque son cabezones, comprometidos y, dentro de su aparente furia monolítica, muestran pedazos de gran lírica. Mantienen su correosa personalidad y, aunque parezcan una banda de club, son capaces de desenvolverse en cualquier escenario. Propongo un juego: ¿con qué bandas compararías a los equipos de la Liga?