Sergio González y Miguel Ángel Gómez, en el escaparate

El Real Valladolid es la gran sorpresa de este inicio de temporada. Dos partidos fuera, en casa del ambicioso Betis y del todopoderoso Real Madrid y cuatro puntos. Se ha convertido en conjunto de Sergio en el equipo de moda del que todo el mundo habla. Ya toda la España futbolística conoce a Waldo, a Salisu, a San Emeterio, a Guardiola. Se destaca el gran partido de Kiko Olivas. Y, por encima de todo, se valora el extraordinario trabajo de Miguel Ángel Gómez y del gran mago, Sergio González. Entre el director deportivo y el entrenador han revalorizado de manera salvaje el precio de la plantilla del Valladolid. En cuestión de meses la cotización y el valor de mercado de muchos futbolistas el equipo blanquivioleta ha crecido de manera exponencial. Y eso es algo magnífico para la entidad presidida por Ronaldo.

Pero tanto elogio y tanto estar en el escaparate los jugadores y los técnicos tiene su peligro. Gómez y Sergio acaban contrato esta temporada. Es verdad que queda mucho y que no siempre lo que bien empieza acaba bien, pero la trayectoria invita a pensar que los gestores de estos éxitos, director deportivo y entrenador pueden ser objeto del interés de muchos equipos. El Valladolid debe confirmar la continuidad de quien ha encontrado la gallina de los huevos de oro. No parece cuestión de precipitarse pero sí de no dormirse. Garantizar la continuidad de Sergio y de Miguel Ángel Gómez parece la medida más acertada que en corto plazo de tiempo puede llevar a cabo el Valladolid. El Presidente tiene la palabra.