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Energía para Nadal en la Caja

En el Barrio de San Fermín, donde suena flamenquito y a los galgos de los calés les tiemblan las canillas de ver esta semana a tanta gente, se emplaza el microcosmos de la Caja Mágica. Un espacio en el que el magnetismo de Nadal atrae al ‘todo Madrid’ a la hora que sea. Palcos y gradas llenas. Sea mediodía o la sesión golfa, pasadas las diez como ocurrió este viernes. Una semana en la que el frío hormigón llega a calentarse con el cariño que el aficionado transmite hacia el campeón de 17 Grand Slams.

Rafa llegó a la Caja sin ningún título en tierra y con un virus que le tuvo a maltraer. Con el rictus turbio y dudas. Pero el sorteo le sonrió y el público le ha ido empujando. De entrada tuvo a dos tenistas descarados pero aún por hacer, Auger-Aliassime y Tiafoe. Después, a Wawrinka, con tres grandes pero venido a menos. Una situación ideal para rodarse y crecer. Y lo ha conseguido. Va de menos a más, absorbiendo a bocanadas la energía que le faltaba. Madrid es su vitamina para ponerse en órbita.