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La fiesta... para Sevilla

‘Aguameyang’. La noche pintaba a histórica. El Valencia arrasó al Arsenal durante el primer cuarto de hora. Con ocasiones para haberle dado la vuelta a la eliminatoria en ese tiempo. Gameiro, gol. Rodrigo, rozando el palo. Guedes, casi. El Valencia volaba. El Arsenal era muy pequeñito. Superado. Parecía que sería cuestión de tiempo. Mestalla era una caldera del diablo. Entonces Cech sacó en largo de puerta, Lacazette le ganó el duelo a Gabriel, con posible falta, y ahí estaba ‘Agua(fiestas)meyang’ para darle un golpe seco a Mestalla que le mandó a la lona. La fiesta que se olía se esfumó como el humo de las bengalas que hacía poco había recibido al bus del Valencia. Luego, Lacazette lo mató, al inicio de la segunda mitad. Pese a que Gameiro quiso agarrar el milagro. Aubameyang hizo el 2-3. Vaya par de aguafiestas.

El 1-0 lo marcó Mestalla. Hasta el minuto 17 todo era pura magia. El recibimiento en el autobús fue apoteósico. Para recordar. A pesar de que el equipo llegó aún en horario laborable, la Avenida de Suecia estalló con la llegada del bus che. Los jugadores lo grababan desde dentro con sus móviles. Olía a partidazo. A noche grande. El himno regional retumbó a la salida de los jugadores mientras miles de banderas blancas ondeaban en todas las gradas de Mestalla. “Eternas nuestras ganas de ganar. Volem 2 finals”, rezaba la pancarta principal. Esta vez eran los aficionados del Arsenal los que grababan con el móvil. No sólo en Anfield se viven atmósferas mágicas. Mestalla ya había hecho el 1-0. Gameiro sólo prestó su pierna derecha a la grada para empujar a la red el gol de la esperanza.

Suárez no juega la final. El tercer gol de los chicos de Emery bajó de la nube al más optimista que aún soñaba con hacer tres goles en 32 minutos. Una bala menos. Unai volvió a festejar en Mestalla. Había que cambiar el chip. Marcelino pensó en LaLiga y cambió a Guedes y Rodrigo, tirando de paso la toalla metafóricamente. La afición pensó en la Copa, que en el fondo es un título y hace más ilusión. “No juega Suárez”, comentó alguno para levantar el ánimo. No hubo fiesta en Mestalla. Ni la habrá en Bakú. Pero si hay un buen lugar para pegarse una buena fiesta ese es Sevilla. Pues allí que irán 21.000.