Malcom, buena réplica a Vinicius

Fue el Clásico de la intensidad, del duelo táctico, de la presión alta, del esfuerzo físico y de la calidad a borbotones de los dos mejores equipos del mundo. El Madrid de Solari, demostrando que cada vez domina más registros tácticos, especialmente en la primera parte. El Barça, fiel a su estilo, desde el minuto 30, con un saber estar. Quedó un Clásico grande, abierto, de tú a tú, sin ganador, aunque puede que sea recordado como el Clásico del descaro. Lo representaron Malcom en el Barcelona y Vinicius en el Real Madrid. El barcelonista tiene 21 años y el madridista apenas ha cumplido 18. Bendita inconsciencia. Sin presión, jugaron desatados, con un atrevimiento cautivador, buscando el mano a mano de manera continua, pidiendo el balón sin descanso, que es la virtud de los grandes, aunque la toma de decisiones haya sido mejor por parte del azulgrana. No solo fue el autor del gol de su equipo, sino que convirtió su banda en mucho más peligrosa que la de Jordi Alba, que es mucho decir en el Barcelona.

La poca capacidad defensiva de Marcelo tuvo mucho que ver en ese protagonismo del brasileño azulgrana. Vinicius, por su parte, se ofuscó en la búsqueda de su gol y le faltó claridad en alguna contra, especialmente con el 0-1, donde el Madrid pudo poner tierra de por medio en la eliminatoria. Tiene tanto talento y tanto margen para aprender en la definición que apunta a jugador grande. Imposible reprocharle su hambre, aunque la sensación es que en el Bernabéu mejora sus prestaciones. Malcom es seguramente el jugador que más reforzado sale del Clásico.