Ramos, el silencio y el abrazo

El Real Madrid es un coleccionista de prestigio. Más allá de la categoría del rival, el tercer Mundial de Clubes consecutivo marca una tendencia y un nuevo hito que suena a irrepetible. Entre las imágenes de esta final, como la de la consolidación de Marcos Llorente, destaca el silencio y el abrazo de Sergio Ramos en el festejo de su gol.

El capitán blanco tiene demasiado que ver en esta edad de oro del equipo blanco. A pesar de su guiño al mundo árabe con su atuendo en la Gran Mezquita, no le perdonan la lesión de Salah en la final de la Champions. Con su dedo en la boca, callando al público emuló a Raúl en el Camp Nou y ejerció también de capitán en su abrazo posterior a Isco, ávido de cariño. Este glorioso Madrid le debe mucho a la cabeza de Ramos, con todas sus cosas...