Señores del Comité de Competicion: ¡Sois unos cagones!

Señores del Comité de Competición: ¡La concha de vuestra madre! ¡Sois unos cagones!

¿Qué tal sienta? ¿Se sienten menospreciados, según RAE, poco apreciados, poco estimados? ¿O insultados, es decir, ofendidos por estas palabras que les dedico? A su vez, ofender significa “humillar o herir el amor propio o la dignidad de alguien, o ponerlo en evidencia con palabras o con hechos”.

Pues vosotros diréis. Sí, vosotros como objeto de mi mensaje, pues la fina línea que separa estos conceptos tiene que ver con la impresión subjetiva del receptor. Es decir, hasta qué punto uno se siente dañado por el comentario.

Después está la cuestión de cuánta relevancia tiene. O sea, cuánto de relevante es que yo, ex-árbitro y opinólogo os lance un improperio, o cuánto de relevante es que un deportista profesional, sujeto a un reglamento y teniendo la responsabilidad del modelaje de las masas, insulte (según refiere el árbitro, desde su impresión personal y única válida) al mayor exponente de autoridad. De qué manera esa acción que podría quedarse en una interacción personal transciende a millones de personas, vulnera las reglas y además, vienen ustedes a considerar que no es para tanto, premiando con el mínimo castigo. Doble refuerzo, entonces. La lían, no la pagan y además un organismo superior resta potestad al colegiado. La vida misma. De vergüenza.

Y el atenuante del manejo de la lengua, claro. Porque lo que aquí nos puede resultar insultante, por lo visto en Argentina es una forma de hablar tan normal. Discúlpenme entonces. Tendría que haber dicho ¡el coño de tu prima la del pueblo! para insultar (¿o no insultar?) con propiedad geográfica.

Porque lo de cagón es bastante universal, me temo. Lo he visto en películas americanas y ya se usaba por aquí cuando yo iba al instituto. En aquellos tiempos el bullying no existía, te llamaban cagón y los responsables escolares decían que eran cosas de niños. Tolerable, entonces. Irrelevante. Que se joda el chaval. Supongo que aquí se trata de lo mismo; los que mandan están con quien conviene.