Messi en la antesala de la gloria

Juan Cruz
El País
Actualizado a

Noticias relacionadas

Messi estuvo sublime ayer, como casi siempre; está a un paso de la gloria, otra vez, pues mañana se entrega el Balón de Oro en Zúrich y el partido ante el Granada parecía el examen final de un aspirante que viaja con ventaja. Bastante. Lo que acompaña a esta triple acción goleadora de Messi, ahora y en otras circunstancias, es la serenidad con la que afronta el carácter ganador que tiene su fútbol. A la gloria que ya tiene no le añade vanagloria; sigue centrando y reclamando juego, desde el medio campo y más atrás, y ejerce sobre los demás asimismo un liderazgo sosegado, que no se alimenta ni de su experiencia ni de su sabiduría, sino de algo que se aprende en la escuela y acompaña siempre a un futbolista bueno: las ganas de jugar. Y para jugar es indispensable, en cualquier juego, estar con otros, ayudarles para que te ayuden, soldarlos a tu pie como si fueran hermanos de sangre o de corazón.

Ese trenzado difícil que al fin ha logrado en el área contraria con Luis Suárez y Neymar, y con quienes se le acerquen, contrasta con otras épocas en que le querían quitar otros el lugar central que tenía en los sucesivos tridentes… Jugar así debe saber a gloria, más que la propia gloria que le espera.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados